panorama

Breve, claro y conciso... como dicen que debe ser el buen lenguaje periodístico. China vuelve a vapulear a sus rivales. Siete a uno. Sin rodeos. Directo al grano: el gigante
asiático ha creado 7,3 millones de puestos de trabajo en el sector de las energías renovables; Estados Unidos, 1,3. El balance –Energías Renovables y Empleo. Revisión anual 2025– lo acaba de publicar la Agencia Internacional de las Energías Renovables (International Renewable Energy Agency, Irena), que deja sobre la mesa otro dato muy-muy relevante: Brasil ha creado más empleo en ese sector que los mismísimos States. [En la imagen, instalación solar fotovoltaica flotante en China].
China 7 Estados Unidos 1

La Agencia Internacional de las Energías Renovables (Irena son sus siglas en inglés) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) han publicado este mes de enero la última edición de su ya clásico Renewable Energy and Jobs (edición que lleva por subtítulo Revisión Anual 2025). El informe, de casi cien páginas, recoge datos correspondientes al año 2024 y, como principal resultado, destaca que el empleo en el sector de las energías renovables ha aumentado en ese último ejercicio, con respecto al año anterior, un 2,3%, hasta situar la masa laboral del sector REN (a escala global) en los 16,6 millones de puestos de trabajo (16,6 a 31 de diciembre de 2024). La lectura que los autores del informe hacen sobre ese porcentaje (+2,3), en principio positiva (en tanto en cuanto continúa el crecimiento), no obvia sin embargo ciertos grises.

“El empleo en el sector de las energías renovables –reconocen– registra su “primera desaceleración”, pese al crecimiento mundial del despliegue de nueva potencia renovable. El informe señala como las dos causas principales de esa desaceleración el “creciente impacto de las fricciones geopolíticas y geoeconómicas” y la también “creciente automatización”, que coloca hoy en cada eslabón de la cadena del sector de las energías renovables a menos mano de obra de la que ayer necesitaba.

“El crecimiento del empleo se ha visto moderado –concretan las autoras del informe– por las economías de escala; la automatización y otras formas de innovación tecnológica; el 'exceso' de capacidad de fabricación de equipos; y los cuellos de botella de las redes eléctricas, que han propiciado una reducción de la generación de electricidad”.

En el capítulo de lastres, Renewable Energy and Jobs también destaca otro factor: el acceso no equitativo. “Las mujeres –dice el informe– siguen enfrentándose a obstáculos para acceder al mercado laboral y progresar en su carrera profesional”, problema que también padecen otros colectivos, como las personas con discapacidad.

“Hacer de la equidad una realidad para todos y todas –advierte Irena– permitirá al sector de las energías renovables acceder a una reserva de talento más amplia”.

Otro asunto clave
Los números del crecimiento –se apunta por otro lado– son (geográficamente) muy desiguales, “como en años anteriores”. China sigue siendo el actor dominante, tanto en el despliegue de capacidades de generación como en la fabricación de equipos, “debido, principalmente, a sus cadenas de suministro integradas a gran escala que producen equipos a precios inigualables”. Irena y la OIT estiman así que en 2024 China ha creado 7,3 millones de empleos en energías renovables, “es decir, el 44% del total mundial”.

A años luz de ese guarismo se sitúa, en segundo lugar, la Unión Europea (UE), que ha producido 1,8 millones de empleos en el sector, prácticamente los mismos que produjo en 2023. En el tercer cajón del podio está Brasil. La gran nación del sur de América (213 millones de habitantes) ha creado 1,4 millones de puestos de trabajo en el sector de las energías renovables, y se sitúa por delante de la inmensa India (1.444 millones de personas) y de los Estados Unidos, que se apuntan 1,3 y 1,1 millones de nuevos empleos REN, respectivamente.

“Los desequilibrios en otras partes del mundo –explica el informe– reflejan no solo niveles divergentes de compromiso e inversión, sino también una capacidad de actuación desigual, dada la variabilidad de las estructuras industriales y de las cadenas de suministro, las dependencias tecnológicas y la disponibilidad de mano de obra cualificada”.

Por tecnologías
La energía solar fotovoltaica (FV) continúa en lo más alto de la tabla clasificatoria, debido –según las autoras del informe– a la “continua y rápida expansión” de las fábricas de paneles. La industria FV ha creado 7,3 millones de empleos en 2024. Y ahí vuelve a ganar Oriente. Los países asiáticos se han anotado el 75% de los empleos fotovoltaicos del mundo, con China a la cabeza, con 4,2 millones de empleos.

Los biocombustibles líquidos siguen a la energía solar fotovoltaica con 2,6 millones de puestos de trabajo en 2024, de los cuales un 46,5% se generaron en Asia.

La energía hidroeléctrica ocupa el tercer lugar, con 2,3 millones de empleos, y la eólica le sigue con 1,9 millones.

Más allá de las cifras, esta edición del informe anual subraya -cabe insistir- la necesidad de una mayor inclusión y equidad en la fuerza laboral de las energías renovables.
“Una transición justa –explican desde Irena– exige que ningún grupo de población –como las mujeres y las personas con discapacidad– quede al margen”. Sin embargo, a día de hoy –advierten–, el potencial de ambos grupos sigue infrautilizado, “lo que exige una acción deliberada, polifacética y sistémica (...). El futuro energético basado en las energías renovables debe configurarse con talentos y perspectivas diversos”.

Conclusiones
Esta es la duodécima edición del Renewable Energy and Jobs de Irena, y la quinta edición desarrollada en colaboración con la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que ha contribuido especialmente con el capítulo del informe dedicado a la inclusión de personas con discapacidad. La conclusión principal a la que han llegado ambas organizaciones es que, para impulsar la inclusión y la equidad en el empleo en el sector renovable, hay que construir “marcos políticos sostenidos e integradores” que incluyan, entre otras cosas, “educación y formación accesibles”.

Irena y la OIT destacan la importancia crucial del sector privado en la transición energética, pero abogan por un mayor papel del sector público para desarrollar cadenas de suministro nacionales y una fuerza laboral más inclusiva. Al final de su informe se preguntan explícitamente: “¿se puede esperar que una transición impulsada principalmente por empresas privadas —es decir, con fines lucrativos— logre objetivos que redunden en el bien público mundial?”.

Y proponen una respuesta
“Una estrategia que se centre exclusivamente en el sector privado está abocada a descuidar muchos de estos aspectos, con el consiguiente riesgo de fracasar. No se puede subestimar la importancia de las políticas públicas. Tanto la urgencia climática como el objetivo de una transición inclusiva implican la necesidad de un papel mucho más destacado del sector público (tanto de los gobiernos como de la sociedad civil) a la hora de orientar la transición energética, garantizando así que las inversiones y la propiedad de los activos energéticos reflejen las necesidades públicas fundamentales y dando voz a las diversas necesidades, ideas, talentos y puntos de vista”.

Y esto es lo que producen todos esos trabajadores y trabajadoras
El parque de generación renovable global alcanzó a finales de 2024 (último dato consolidado) los 4.443 gigavatios de capacidad de generación, según la Agencia Internacional de las Energías Renovables (Irena). El sector se anotó en ese curso nada más y nada menos que 584 gigas de nueva potencia, guarismo hoy top histórico: nunca antes el mundo instaló tanto gigavatio renovable en doce meses. Como en años anteriores –explican desde Renewable Energy and Jobs– se registraron “significativas disparidades geográficas”. El grueso del crecimiento ha tenido lugar en Asia, y particularmente en China. El gigante de Oriente se ha anotado él solo dos tercios de la instalación global de nueva potencia. En las antípodas, África, Eurasia, Centroamérica y el Caribe apenas han representado “en conjunto” el 2,8% de la adición total de potencia renovable en el año 2024.

Por tecnologías, la solar fotovoltaica (FV) y la eólica ganan por goleada la partida. Entre ambas se han anotado el 97,5% de la nueva potencia neta añadida. Alrededor de 453 gigavatios de FV fueron instalados en los doce meses del 24, guarismo que supera ampliamente el anterior top del sector, 357 gigas (registrado un año antes, en 2023). Así las cosas, el parque FV global, a 31 de diciembre de 2024, medía 1.859 gigavatios de potencia, según Irena.

Los números eólicos son mucho menores, pero así mismo positivos. El sector instaló en ese último curso consolidado hasta 114 gigas y ha situado el parque global eólico (a 31 de diciembre del 24) en los 1.133 GW. La eólica ha presentado en todo caso dos caras: la terrestre ha instalado más que nunca en un año, pero la marina ha registrado una cierta desaceleración que los expertos no consideran particularmente preocupante (los proyectos marinos tardan más en madurar, dada su complejidad, y suele haber años cima seguidos de años con menos inauguraciones y viceversa, pero siempre con la tendencia al alza).

En 2024, el 70,5% de la potencia eólica nueva y el 61,5% de la nueva fotovoltaica han sido en China. El gigante de Asia tiene así el 46% del parque eólico global y el 48% del FV, respectivamente (capacidad acumulada). Allende China, el sector fotovoltaico sigue muy dinámico, hasta el punto de que ha añadido en el 24 el doble de potencia que en 2020.
La mirada se torna menos luminosa (ojo) si el sector observado es el eólico. Según Irena, la instalación de nueva potencia eólica fuera de China ha caído a niveles de 2016.

Sea como fuere, y, según las Estadísticas de Irena (a 31 de diciembre de 2024, último dato consolidado), el mundo cuenta o contaba con 1.866 gigavatios de potencia solar fotovoltaica instalados; 1.277 GW de hidráulica; 1.133 gigas de eólica; 151, de bioenergía; quince gigas de geotérmica; y uno de energías marinas.

Así las cosas, la capacidad renovable instalada (46,2%) tenía ya en esa fecha a tiro de piedra a la capacidad fósil (47,3%). Es decir, que 2025 habrá sido muy probablemente el año del sorpasso. “Con las energías renovables alcanzando a los combustibles fósiles en porcentajes de capacidad instalada (46,2% de energías renovables frente al 47,3% de combustibles fósiles), los argumentos a favor de las energías renovables como una inversión inteligente que crea empleo e impulsa el crecimiento sostenible son cada vez más sólidos”, apuntaban desde Irena hace solo unos meses (y un último dato: solo el 4,2% de la potencia global de generación de electricidad es nuclear).

Credenciales
La International Renewable Energy Agency (Irena), de la que acaba de marcharse Estados Unidos, es la mayor agencia intergubernamental “para la transición energética basada en las energías renovables” del mundo. Está integrada por 170 países y la Unión Europea, y tiene ahora mismo 14 países en vías de adhesión. Su objetivo es proporcionar “conocimientos, asistencia técnica y desarrollo de capacidades, así como facilitación de proyectos e inversiones”. Estados Unidos acaba de abandonarla. La Organización Internacional del Trabajo es la agencia de las Naciones Unidas para el mundo del trabajo. Reúne a gobiernos, empleadores y trabajadores “para impulsar un enfoque centrado en el ser humano para el futuro del trabajo a través de la creación de empleo, los derechos en el trabajo, la protección social y el diálogo social”.

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