Este avance se refleja también en el sistema eléctrico, ya que las energías renovables aportaron más del 35 % de la electricidad china en 2025 y, en determinados momentos, superaron el 25 % de la generación total, según ha informado la Agencia EFE. El impulso responde, en parte, a los objetivos climáticos del país, que busca alcanzar el pico de emisiones de CO2 antes de 2030 y la neutralidad de carbono antes de 2060. Además, se ha comprometido a reducir al menos un 60 % las emisiones por unidad de PIB respecto a 2005 y a aumentar el peso de las energías no fósiles.
En esa línea, el nuevo plan quinquenal (2026-2030), aprobado este mes, apuesta por un desarrollo "verde y bajo en carbono" y por acelerar la transición energética. Según informes de Ember y Greenpeace, este proceso ya está transformando el modelo energético, ya que entre 2015 y 2023, el uso de combustibles fósiles en el consumo final cayó un 1,7 %, mientras que el consumo eléctrico creció un 65 %.
XVI Exposición Internacional de Energía Limpia
En paralelo a este avance estructural, Pekín acoge esta semana la XVI Exposición Internacional de Energía Limpia, un encuentro que sirve como escaparate del dinamismo del sector y que ha reunido a unos 800 expositores en el Centro Nacional de Convenciones.
Entre las tecnologías emergentes destaca el hidrógeno, por el que China ha estado apostando en los últimos años. Prueba de ello es que en 2024, su desarrollo fue incluido por primera vez en el informe de trabajo gubernamental, con el compromiso de acelerar su implantación como parte de la transición energética.
Según ha explicado a EFE el experto químico Liao Zhongyan, el hidrógeno "no es una energía nueva", sino una materia prima ampliamente utilizada cuyo auge actual responde a la necesidad de descarbonización. "El mercado ya existe, pero ahora el objetivo es reducir emisiones", señala. A su juicio, el impulso de esta tecnología también refuerza la seguridad energética del país en un contexto de incertidumbre internacional: "Tenemos muchas renovables, pero no tenemos petróleo".
Precisamente, la coyuntura global ha vuelto a evidenciar la dependencia china del crudo. El reciente encarecimiento del petróleo, vinculado a las tensiones en Oriente Medio y al estrecho de Ormuz -por donde transita casi la mitad de sus importaciones-, ha provocado colas en las gasolineras tras la subida de los combustibles.
En este escenario, expertos como Fang Ting destacan el cambio de paradigma en el sistema energético chino, donde la energía fotovoltaica ha pasado de ser "complementaria" a convertirse en "principal". Así, entre récords de capacidad renovable, nuevas tecnologías emergentes y desafíos geopolíticos, China avanza en la reconfiguración de su modelo energético con la vista puesta en la seguridad de suministro y la descarbonización.
