El nuevo informe Siemens Infrastructure Transition Monitor revela que casi dos tercios de los líderes industriales (65 %) ven la electrificación como la palanca más eficaz para alcanzar los objetivos de cero emisiones netas. Los avances adicionales ya están acelerando el uso de energías renovables in situ y la descarbonización de las operaciones centrales. La proporción de organizaciones con un nivel maduro o avanzado en la producción de energía renovable in situ ha aumentado al 42 %, y en la descarbonización de operaciones centrales al 38 %, ambas cifras frente al 27 % registrado en 2023. Es decir, la nueva investigación confirma que las organizaciones industriales están mostrando un impulso renovado en la descarbonización de sus operaciones, y la inversión en la red eléctrica, los mecanismos del lado de la demanda y la digitalización están emergiendo como las palancas más sólidas para avanzar. Según Matthias Rebellius, miembro del Consejo de Administración de Siemens AG y CEO de Smart Infrastructure, "las empresas industriales están demostrando que sostenibilidad y competitividad pueden avanzar juntas. Están invirtiendo en electrificación, flexibilidad y tecnologías digitales que ya ofrecen resultados. Lo que necesitan ahora es claridad política a largo plazo y regulaciones favorables para planificar con confianza y acelerar la transición hacia operaciones más limpias y eficientes".
Al mismo tiempo, la flexibilidad en el lado de la demanda está ganando tracción como una forma práctica de reducir emisiones y costes energéticos desplazando el consumo según las condiciones del mercado. Casi seis de cada diez organizaciones industriales (59 %) planean utilizar sus activos energéticos para beneficiarse de mecanismos de flexibilidad, y el 45 % afirma que sus esfuerzos ya son maduros o avanzados. Por su parte, la digitalización está impulsando estos avances, con un 63 % de líderes industriales considerándola un habilitador fundamental de la descarbonización, especialmente mediante una gestión energética más inteligente y la optimización basada en IA. Más de la mitad considera que un mejor intercambio de datos entre productores y consumidores de energía mejoraría tanto la eficiencia (56 %) como la resiliencia (58 %) del sistema en su conjunto. No obstante, para mantener este impulso, las empresas necesitan un entorno normativo más claro. Casi dos tercios (63 %) aseguran que la incertidumbre política es ahora una amenaza creciente para la transición energética. El 60 % informa de que la incertidumbre regulatoria desincentiva la inversión privada en energías renovables, y el 57 % afirma que la falta de claridad sobre el futuro del sistema energético está retrasando las inversiones en energía limpia.
Para poner en valor estas encuestas, conviene no olvidar, que todos los sectores estratégicos están controlados por fondos carroñeros (prefiero esta expresión, porque el buitre es un ave preciosa). Por tanto, ellos intentarán siempres transmitir una opinión que vaya a su favor. En un mundo de consumidores inteligentes, no artificiales, sino reales, estas situaciones debería provocar la búsqueda, por parte de los consumidores, de soluciones que les independicen lo más posible de las fluctuaciones del precio de la electricidad. Por tanto, lo que deben hacer y lo que se debe facilitar son las instalaciones conectadas a red con acumulación.
