Los combustibles sintéticos renovables emergen, en el marco de la transición hacia un escenario cero neto en ceodós, como una "solución clave -explican desde Basquenergy Cluster- para sustituir los combustibles fósiles en sectores de difícil electrificación, como la siderurgia, la industria química o la movilidad pesada". Así mismo -añaden en el Cluster-, están llamados a ofrecer "alternativas al hidrógeno gris utilizado en procesos industriales" y son en todo caso más fácilmente transportables y almacenables que el hidrógeno. El amoniaco producido a partir de la conversión de hidrógeno renovable presenta como ventaja el hecho de que necesita condiciones menos costosas para su transporte y almacenamiento (11,72 bares de presión ó –33˚C) que el hidrógeno (700 bar ó -235ºC), así que siempre será más fácil (y más barato) su transporte y almacenamiento.
Más ventajas de los combustibles sintéticos renovables
Los procesos convencionales de generación y conversión de estas moléculas se llevan a cabo actualmente en reactores termoquímicos que operan a altas temperaturas, utilizando combustibles fósiles como materia prima (a partir de la cual la industria produce esas moléculas, el hidrógeno sucio, por ejemplo), y utilizando así mismo esos combustibles fósiles como fuente de energía térmica, lo que genera emisiones significativas de CO₂. Pues bien, la nueva generación de combustibles sintéticos renovables (e-fuels) busca transformar este paradigma, según Basquenergy Cluster.
El proyecto Sintetik tiene como objetivo investigar tecnologías innovadoras para la producción competitiva de syngas, metano, metanol y para la conversión de amoníaco en hidrógeno. Para ello, los siete socios del consorcio que lo impulsa desarrollarán cuatro prototipos a escala de laboratorio, cada uno basado en una tecnología específica.
• Syngas
Tradicionalmente se obtiene mediante la reacción denominada Reverse Water Gas Shift (RWGS), combinando CO₂ e hidrógeno para producir CO y agua. Pues bien, Sintetik explorará su producción en reactores electroquímicos alimentados con CO₂ y agua a temperaturas inferiores a cien grados Celsius (100°C), mediante modelado de procesos y el estudio de nuevos electrolitos y celdas no convencionales. El consorcio también investigará la generación de syngas mediante la gasificación de bio-aceites procedentes de residuos en un reactor de plasma térmico, con la simultanea valorización del CO₂ usado como agente gasificante. El sistema combina una antorcha de plasma de microondas y un reactor de alta temperatura con calentamiento inductivo.
• Metanol
Habitualmente se produce en reactores catalíticos a 200–300 °C y presiones de 30–100 bar, a partir de CO₂ e hidrógeno. El proyecto propone el desarrollo de un reactor electroquímico para la generación de metanol a partir de CO₂ y agua que opere por debajo de 100°C, evaluando tanto la producción directa de metanol en un solo paso como un proceso en dos etapas (CO₂ a CO y luego CO a metanol).
• Metano sintético
En la industria se genera mediante la reacción de Sabatier, donde el CO₂ reacciona con hidrógeno para formar metano y agua. Sintetik investigará catalizadores y membranas para reactores fotocatalíticos que operen a temperaturas más bajas que los convencionales.
• Hidrógeno a partir de amoníaco
El proceso industrial convencional incluye un reactor de craqueo seguido de una etapa de purificación. Sintetik estudiará la integración de membranas y catalizadores en un reactor de membrana electrificado por inducción, que combine ambas etapas en una sola, aumentando la conversión, obteniendo hidrógeno de alta pureza y descarbonizando aún más el proceso.
El proyecto tendrá una duración de dos años (2025–2026). Sintetik está subvencionado por el Departamento de Industria, Transición Energética y Sostenibilidad del Gobierno Vasco (Programa Elkartetk 2025). El consorcio está coordinado por Tecnalia y en él participan también Cidetec, EHU, Petronor Innovación, Polymat, Tekniker y Basquenergy Cluster.
Basquenergy Cluster es la Asociación Cluster que agrupa y representa a las empresas de la industria energética vasca "para reforzar su posicionamiento y capacidad competitiva". Está integrado por 214 empresas y organizaciones de las cadenas de valor de la energía: fabricantes de componentes, operadores energéticos, centros tecnológicos, empresas emergentes de tecnologías digitales, universidades, ingenierías especializadas, empresas de servicios y entidades públicas, entre otros agentes.
