El verano aparece, por tanto, como una fecha clave. Será el momento en que el CSN espera poner negro sobre blanco su valoración técnica sobre la continuidad de Almaraz hasta 2030. Pero antes hay un hito ineludible en el calendario, el 18 de febrero, cuando vence el plazo para que el titular entregue la información requerida. En una cuestión donde cada mes cuenta, el expediente se juega buena parte de su velocidad -y de su claridad- en esa carpeta de documentos.
Según Lentijo, el calendario podría cumplirse si la información solicitada al titular es "correcta" y el CSN no detecta "puntos que requieran análisis más profundos". Pero el factor decisivo, ha insistido, es que el operador remita a tiempo la documentación requerida en una Instrucción Técnica Complementaria (ITC) publicada en noviembre.
El informe del CSN no es un trámite menor. Tal y como establece la normativa de seguridad nuclear, su dictamen será preceptivo y vinculante: tanto en caso de ser negativo —lo que implicaría una denegación— como si es positivo y fija condiciones para permitir que la central siga operando.
Calendario nuclear
En la actualidad, el calendario nuclear contempla que Almaraz I cierre el 1 de noviembre de 2027. Un año antes, el 1 de noviembre de 2026, el titular debe comunicar formalmente su intención de cesar la actividad. A partir de esa comunicación, el CSN debe emitir también un informe preceptivo sobre el cese, un proceso para el que ya había solicitado información al operador.
Con este encaje de fechas, Lentijo ha dibujado tres escenarios: 1) que Almaraz obtenga la autorización de ampliación de explotación; 2) que no la obtenga; o 3) que la obtenga, pero después del 1 de noviembre de 2026. En los dos últimos supuestos, el CSN retomaría la elaboración del informe sobre el cese una vez superada esa fecha. El presidente del regulador ha reconocido la dificultad de hacerlo sin margen, ya que -ha asegurado- "tendríamos problemas para evaluarla si no disponemos de al menos de ese año", en referencia a la antelación necesaria para analizar con rigor la documentación y preparar el dictamen sobre el fin de operación.
En paralelo, el propio marco de trabajo del CSN fija que el informe sobre una prórroga debe emitirse al menos dos meses antes de la fecha de cierre prevista. Para Almaraz, eso situaría el umbral en torno a septiembre de 2027. Aun así, Lentijo ha apuntado que este caso podría ser más "ágil" porque la solicitud plantea una extensión "muy pequeña": dos o tres años, de 2027 y 2028 a 2030, y no una ampliación de una década.
El CSN se declara impermeable al debate político
En pleno debate político sobre el cierre nuclear, Lentijo ha remarcado la independencia del organismo. "No tiene nada que ver con el mercado eléctrico", ha recalcado, defendiendo que el CSN está protegido por una independencia "legal y de facto" para centrarse “absoluta y exclusivamente" en la seguridad nuclear y la protección radiológica.
A pesar de ello, ha admitido que una eventual prórroga de Almaraz podría tener efectos relevantes sobre el calendario general de cierres. Y es que el impacto de la prórroga, ha dicho, "no es desdeñable", ya que podría provocar que varios ceses de actividad se solapen en el tiempo y obliguen a coordinar desmantelamientos simultáneos. Ese análisis, ha apuntado, correspondería a Enresa, la empresa pública responsable del desmantelamiento y la gestión de residuos.
"Preparados" para evaluar el cierre y desmantelamiento
Sea cual sea el desenlace, el presidente del CSN ha asegurado que el regulador está preparado. Según ha explicado, el organismo solicita "con tiempo" la documentación necesaria no solo para evaluar una prórroga, sino también el eventual cese de explotación y el posterior desmantelamiento de la instalación.
