En su informe de sostenibilidad correspondiente a 2025, la compañía subraya que la expansión de estas fuentes será un elemento central para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero tanto en sus procesos internos como en toda su cadena de valor.
La empresa plantea metas ambiciosas para esta década. Entre ellas destaca que, para 2030, el 70 % de la electricidad utilizada en su cadena de suministro proceda de fuentes renovables. Además, prevé instalar 140 megavatios pico de capacidad propia de generación renovable y alcanzar un ahorro energético acumulado de 150 gigavatios hora al año.
Estas medidas forman parte de un plan más amplio para avanzar hacia el objetivo de emisiones netas cero.
La apuesta por las renovables se integra dentro de un marco estratégico que incluye cinco áreas clave: acción climática, economía circular, derechos humanos y condiciones laborales, desarrollo de los empleados y gobernanza empresarial. Dentro de este esquema, la reducción del uso de combustibles fósiles y la electrificación de los procesos productivos se consideran pilares fundamentales para transformar el modelo industrial.
El movimiento responde también a un contexto global en el que las empresas buscan reducir su exposición a la volatilidad de los combustibles fósiles y adaptarse a regulaciones climáticas cada vez más estrictas. En el caso europeo, la normativa sobre informes de sostenibilidad corporativa obliga a las compañías a publicar datos detallados sobre su desempeño ambiental y sus planes de transición energética.
Al mismo tiempo, el impulso de las energías limpias está estrechamente vinculado a otras transformaciones tecnológicas, especialmente en el sector de la movilidad eléctrica. Schaeffler, por ejemplo, ha registrado un crecimiento del 7 % en su división de e-mobility durante 2025, impulsado por el aumento de la producción de vehículos eléctricos a nivel mundial.
El desarrollo de tecnologías asociadas a la transición energética también está teniendo impacto en otras áreas industriales. La compañía señala que su división de soluciones industriales ha mejorado resultados gracias, entre otros factores, al crecimiento del sector de la energía eólica, lo que confirma el papel de las renovables como motor de actividad económica.
En paralelo, el grupo mantiene su estrategia de diversificación hacia sectores emergentes vinculados a la tecnología avanzada, como la robótica humanoide. Sin embargo, el eje central de su transformación continúa siendo la movilidad eléctrica y la eficiencia energética, ámbitos en los que las energías renovables juegan un papel decisivo.
En conjunto, estos movimientos reflejan un cambio estructural en la industria global. La transición energética ya no se limita al desarrollo de parques solares o eólicos, sino que está penetrando en toda la cadena de valor industrial, desde la producción hasta el suministro energético. En ese nuevo escenario, la competitividad de las empresas dependerá cada vez más de su capacidad para integrar energía limpia, innovación tecnológica y eficiencia en sus operaciones.
