La paradoja es evidente: más energía verde, pero menos rentabilidad. Los precios del mercado eléctrico descendieron un 27% respecto a 2023, consolidándose en 63,03 €/MWh, lo que redujo ingresos y frenó la creación de empleo. El sector cerró 2024 con 126.574 trabajadores, encadenando su segundo año de contracción laboral.
El informe destaca también los vertidos renovables —energía no aprovechada por falta de demanda o restricciones de red—, que alcanzaron un 8% en 2024 y ya se duplican en 2025. Esta pérdida de producción se ha convertido en uno de los principales desafíos del sector, que reclama una mayor electrificación de la demanda, sistemas de almacenamiento y una política estatal de bombeos hidráulicos.
Pese a las dificultades, las renovables siguen generando grandes beneficios macroeconómicos. En 2024, ahorraron 14.729 millones de euros en importaciones fósiles, 4.541 millones en derechos de emisión y 6.972 millones en el mercado eléctrico, además de 4.345 millones en gasto sanitario evitado gracias a la mejora de la calidad del aire. En conjunto, las energías limpias evitaron la importación de 25,4 millones de toneladas equivalentes de petróleo y la emisión de 69,6 millones de toneladas de CO₂.

El presidente de APPA Renovables, Santiago Gómez Ramos, ha subrayado que el sistema energético necesita "un impulso urgente" en almacenamiento, repotenciación eólica y biometano. "Estamos generando más energía que nunca, pero sin una demanda electrificada y redes reforzadas, seguiremos perdiendo parte del sol, el viento y el agua que tenemos", ha advertido durante la presentación.
El estudio también refleja un retroceso en el uso de renovables térmicas y biocarburantes, que cayeron un 1%, mientras el consumo de combustibles fósiles aumentó un 5%, regresando a niveles previos a la pandemia. La cuota de biocarburantes en el transporte fue del 6,5%, lejos del 11% exigido por la normativa europea.
El documento, disponible en la web de APPA Renovables, concluye con un mensaje claro: el futuro verde español depende menos de la oferta —ya boyante— y más de la capacidad para absorber, almacenar y aprovechar la energía limpia que el país produce.
