"Para ampliar el alcance global del suministro existente, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos otorga una autorización temporal para que los países adquieran petróleo ruso actualmente varado en el mar", ha anunciado el titular de la cartera, Scott Bessent, en una publicación en redes sociales. En la misma, el secretario del Tesoro ha indicado que "esta medida, de alcance limitado y a corto plazo, se aplica únicamente al petróleo que ya está en tránsito y no aportará beneficios financieros significativos al Gobierno ruso".
"Las políticas energéticas del presidente Trump han impulsado la producción de petróleo y gas de Estados Unidos a niveles récord, lo que ha contribuido a la reducción de los precios del combustible para los trabajadores estadounidenses", ha subrayado, pese al incremento del precio del crudo, que ha llegado a superar los 100 dólares el barril (Brent) y que se sitúa en los 95 dólares en el caso del West Texas Intermediate (WTI), de referencia en Estados Unidos.
Sin embargo, Bessent ha alegado que "el aumento temporal de los precios del petróleo es una perturbación temporal que, a largo plazo, beneficiará enormemente a nuestra nación y a nuestra economía".
Pese a esta valoración del secretario del Tesoro, la Administración de Donald Trump ha dado de este modo un paso más en sus intentos por aliviar la acuciada situación del mercado de hidrocarburos, sacudido tras el ataque USA-Israel a Irán.
Por su parte, Moscú ha alegado que la medida implica una admisión por parte de Washington de que los mercados necesitan el petróleo ruso. "Estados Unidos está reconociendo lo obvio: sin el petróleo ruso, el mercado energético mundial no puede mantenerse estable", ha afirmado en redes sociales el enviado especial para Inversiones y Cooperación Económica del presidente ruso, Kiril Dimitriev.
"En medio de la creciente crisis energética, una mayor flexibilización de las restricciones sobre las fuentes de energía rusas parece cada vez más inevitable, a pesar de la resistencia de algunos sectores de la burocracia de Bruselas", ha manifestado.
Desde el comienzo de la ofensiva lanzada por Estados Unidos e Israel el 28 de febrero, y respondida por Irán y por milicias proiraníes en Oriente Próximo, el Estrecho de Ormuz, por el cual suele circular alrededor de una cuarta parte del comercio marítimo mundial del petróleo -además de un volumen importante de gas natural licuado y fertilizantes-, ha sido escenario de un notablemente reducido tráfico marítimo, así como de reiterados ataques contra algunos de los pocos buques que han intentado cruzarlo.
[Pie de foto: en la imagen, el petrolero Ethera, atribuido a la flota fantasma empleada por Rusia para eludir las sanciones por la guerra de Ucrania, fotografiado en la base naval de Zeebrugge, Bélgica, tras su incautación por parte de las autoridades belgas y francesas].
