La comparecencia ha dejado patente el desacuerdo entre la multinacional hispano catarí, Iberdrola, (su principal accionista es el Fondo Soberano de Catar) y el operador del sistema, Red Eléctrica, sobre el origen del apagón, en un debate que pone el foco en cómo gestionar un sistema eléctrico con alta penetración renovable sin comprometer su estabilidad.
Durante su comparecencia en la Comisión de Investigación, Ruiz-Tagle ha sido claro: la instalación, ubicada en Badajoz y con cerca de 500 MW de potencia, "no fue consecuencia ni de una mala gestión ni de un fallo", y ha negado que provocara la oscilación de 0,6 hercios registrada aquel día. También ha rechazado que se realizaran "experimentos" en la planta.
Según ha explicado, esa oscilación también se detectó en otros países europeos, por lo que no sería un fenómeno aislado en España.
El directivo ha insistido en que el sistema eléctrico necesita suficiente "inercia" -la capacidad de amortiguar cambios bruscos de frecuencia- para garantizar su estabilidad. A su juicio, el problema fue una planificación inadecuada en un contexto de elevada presencia de energías renovables frente a tecnologías síncronas.
Ruiz-Tagle ha detallado que la respuesta de REE fue activar ciclos combinados alrededor de las 12.00 horas. A Iberdrola se le pidió a las 12.26 horas conectar el ciclo combinado de Castejón II (Navarra), aunque no se solicitó generación hidráulica. Además, también ha afirmado que operadores de la compañía ya habían alertado antes del mediodía sobre variaciones en instalaciones como Almaraz.
En relación con las medidas posteriores, ha ofrecido su valoración respecto a la "operación reforzada" implantada tras el apagón, aunque estima su coste en unos 1.100 millones de euros y señala que, si bien es la solución "más urgente", no es la más económica. Por ello, aboga por alternativas técnicas que permitan adaptar centrales al control dinámico de tensiones.
