"Dividendo récord", que supera en más de ocho puntos el del año pasado (+8,2%). Así anunciaba Iberdrola el pasado mes de octubre el reparto de 1.700 millones de euros que iba a hacer entre sus accionistas; el anuncio llegaba con la presentación de sus Resultados correspondientes a los tres primeros trimestres de 2025 (el balance anual lo presentará en unas semanas, pero la dirección de la compañía ya anunció en octubre que esperaba en su resultado anual un beneficio neto de 6.600 millones de euros). En fin, un dividendo que ha crecido un 8,2%, por una parte, y un incremento de las emisiones de CO2, por otra, también en clave ocho (+8,47%, concretamente). En este caso el dato aparece en la penúltima página del Balance energético 2025, "información relevante", que la compañía ha remitido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores. El documento en cuestión incluye amplia información sobre el balance de generación de Iberdrola, por tecnologías, en España y en otros países del mundo, correspondiente al año 2025, y, así mismo, detalla las dimensiones del parque de generación con el que cuenta la compañía en el país (y en los demás territorios en los que opera: Reino Unido, Estados Unidos, México, Brasil y Resto del Mundo).
[Bajo esas líneas, a la derecha, balance de generación del parque de Iberdrola en España, que está integrado, como se aprecia en la tabla, por Eólica Terrestre, Hidroeléctrica, Minihidráulica, Fotovoltaica, Nuclear, Ciclos Combinados de Gas (queman metano para generar electricidad) y centrales de Cogeneración, que también queman gas].

En cuanto a la generación, la producción nuclear sigue siendo fundamental en el balance de Iberdrola, como se aprecia en la tabla. La empresa ha producido en los doce meses de 2025 en sus centrales nucleares (Almaraz, Cofrentes, Ascó, Trillo y Vandellós) bastante más del doble de electricidad (21.507 gigavatios hora) que en todos sus parques eólicos juntos (9.696 GWh). El otro dato clave respecto a su generación hay que buscarlo en el gas. La compañía ha incrementado casi un 25% la electricidad generada en sus centrales de ciclo combinado de gas (queman metano para generar kilovatios hora). Ese incremento extraordinario es el responsable del incremento, también significativo, de sus emisiones de CO2.
[Bajo estas líneas, a la derecha, la tabla muestra la potencia correspondiente a cada una de las tecnologías con las que Iberdrola genera electricidad en España. Así, por ejemplo, su parque eólico terrestre mide 6.601 megavatios de potencia o capacidad de generación; su parque nuclear nacional mide 3.177; y el parque de ciclos combinados, 5.695 GW].

La compañía que preside José Ignacio Sánchez Galán es propietaria al 100% de la central nuclear de Cofrentes, así como del 49% de Trillo, del 28% de Vandellós y del 15% de Ascó II. Las empresas propietarias de Almaraz, ahora en la picota porque debe cesar su actividad el año que viene (conforme al calendario acordado), son Iberdrola, que controla casi el 53% de esa propiedad; Endesa, con el 36%; y Naturgy, con el 11,3%.
Iberdrola presentó el pasado mes de octubre sus Resultados correspondientes a los tres primeros trimestres de 2025. Según ese último balance, el "beneficio neto reportado" asciende a 5.307 millones de euros hasta septiembre de 2025: "el beneficio se ha incrementado -concretaba entonces la compañía- un 17% respecto al mismo periodo del año anterior". Iberdrola, que ha adelantado que espera registrar un beneficio neto de alrededor de 6.600 millones de euros para el curso 2025 completo, ya ha anunciado presentará sus Resultados oficiales 2025 el próximo 26 de febrero.
La compañía que preside José Ignacio Sánchez Galán fue una de las empresas firmantes del manifiesto contra el impuesto del 1,2% a las grandes compañías energéticas, impuesto que finalmente el Congreso tumbó el año pasado (se opusieron a él PP, Vox, Junts y PNV).
Los principales accionistas de Iberdrola son el fondo soberano de Catar (Qatar Investment Authority), el fondo estadounidense BlackRock y el banco público Norges de Noruega.
[*Respecto de la foto: las chimeneas que se observan son de refrigeración, y lo que exhalan es vapor de agua y efluentes radioactivos gaseosos producidos durante la operación].
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El aumento de emisiones de Iberdrola en 2025 refleja una realidad incómoda del sistema: cuando las renovables no avanzan al ritmo previsto, el gas vuelve a ocupar espacio y la huella de carbono sube. Que la nuclear siga generando más del doble que la eólica muestra hasta qué punto el equilibrio del mix sigue dependiendo de tecnologías firmes, y que la transición energética exige más inversión, más almacenamiento y más planificación. Los números están ahí: beneficios al alza y emisiones también. Toca acelerar la innovación y la capacidad renovable si queremos que ambos indicadores empiecen a moverse en direcciones opuestas.
