El informe que acaba de publicar Schneider Electric, informe que subraya "el papel fundamental que debe desempeñar la electrificación en el futuro de Europa", destaca para empezar que la Unión Europea gasta actualmente 380.000 millones de euros cada año en importar energía (casi el 60% de su suministro energético procede del exterior), pero, a continuación, plantea una hipótesis muy concreta: el continente podría ahorrar 250.000 millones de euros al año de aquí a 2040 si acelera la transición hacia la electrificación. En esa ruta hacia la electrificación, la Unión Europea habrá de enfrentarse -según Schneider- al reto del “trilema energético”, es decir, al reto que va a suponer para el continente lograr energía limpia (los combustibles fósiles que importa la UE alejan a la Unión de sus objetivos climáticos), energía asequible (tanto para la ciudadanía como para el empresariado) y energía segura (no dependiente de los caprichos del mercado, los vaivenes geopolíticos o las incidencias logísticas).
Pues bien, Schneider plantea la electrificación como el vehículo idóneo para avanzar en esa transición, la que ha de conducirnos a la resolución del susodicho trilema energético: energía limpia, barata y asegurada. Actualmente -concretan los autores del informe-, la tasa de electrificación en Europa se sitúa en tan solo el 21% (solo el 21% de la demanda de energía es satisfecho con electricidad; o al revés: el 79% de esa demanda la Unión la satisface con combustibles fósiles y, en muy menor medida, uranio, ergo fuentes sucias, caras y alóctonas de energía). Esa tasa -advierte el informe- no ha variado en la última década y se encuentra muy por detrás de la de China, donde la electrificación avanza a gran velocidad.
"Mientras Europa delibera -apuntan desde Schneider-, sus competidores actúan". La cuota eléctrica de China, por ejemplo, ha crecido diez puntos en los últimos quince años hasta situar su tasa de electrificación en el 26-28%, y con perspectiva de alcanzar el 35% en 2030. Esta rápida electrificación -advierten los autores del informe- es la clave de la competitividad industrial de China y de su creciente dominio en el sector de la fabricación de tecnologías limpias.
«Europa corre el riesgo de quedarse atrás en la carrera que va a definir el liderazgo económico en el siglo XXI»
Los autores del informe describen el contexto
La Unión Europea ha hecho significativos avances en materia de descarbonización en los últimos años. La Comisión -destaca el informe- ha reportado una reducción de emisiones de gases de efecto invernadero del 37% (con respecto a las emisiones de 1990) y se ha fijado como objetivo a 2030 que esas emisiones desciendan a entre el -49 y el -55% con respecto al año base (1990).
En lo que se refiere a la seguridad de suministro, la Unión continúa siendo muy dependiente de los combustibles fósiles, hasta el punto de que alrededor del 75% de su demanda la atiende con carbón, petróleo y gas: petróleo (40%); metano, o gas natural (20%); y carbón (15%).
La dependencia de las importaciones (en términos de suministro total de energía) fue del 61% en 2019, y cayó al 58% en 2023, tras la crisis energética que desencadenó el ataque de Rusia a Ucrania.
Las tensiones geopolíticas (físicas y ciberamenazas), las comerciales (cadena de suministro, materias primas), y las ambientales (cambio climático) son asuntos que afectan de manera crucial a la seguridad de suministro.
Datos Schneider
El coste de la energía residencial en la Unión Europea es de 0,27 euros por kilovatio hora, frente a los 0,15 euros de Estados Unidos y los 0,08 euros de China. Es decir, que el precio de las actividades cotidianas para los ciudadanos europeos es tres veces superior al de China.
Aunque la electrificación se perfila como la solución al trilema energético, el estudio señala que el ritmo de progresión es muy diferente entre los países europeos, "debido a las diferencias en las infraestructuras, a las políticas, a la madurez de los mercados y a la adopción por parte de los consumidores".
Algunos países, como los nórdicos, han progresado de forma notable -destaca el informe- en sectores como el transporte y los edificios, "mientras que otros apenas comienzan a escalar sus esfuerzos".
En el sur de Europa se observa una mayor electrificación en el sector residencial, mientras que Europa occidental y central registran un "incremento de la inversión en electrificación industrial y proyectos de autoconsumo".
En el caso de España -revela el informe-, la electrificación avanza "de forma desigual entre sectores". Los edificios muestran un grado de electrificación del 45%, por encima de la media europea, lo que viene impulsado "sobre todo -según Schneider- por la rápida adopción de las bombas de calor, que ya alcanzan el 19% del total".
Sin embargo -alertan los autores del informe-, la movilidad eléctrica aún se sitúa en un pírrico 2%, lo que indica un amplio margen de mejora en la transición hacia un transporte más limpio. En la industria, la electrificación alcanza el 31%, también por encima de la media europea (21%) "pero con un claro potencial de crecimiento".
El vehículo eléctrico representa apenas en cuatro por ciento de la flota europea, mientras que la Unión se ha fijado como objetivo un 20% para 2030. Las bombas de calor solo han llegado al 16% de los edificios, según el informe, porcentaje que está muy lejos del 45% necesario a final de década. La electrificación de la industria está en el 33%.
Laurent Bataille, vicepresidente ejecutivo de Europa en Schneider Electric: “este informe representa uno de los análisis más completos realizados hasta la fecha sobre el potencial de electrificación en Europa y las acciones necesarias para hacerlo realidad. Deja claro que la electrificación es esencial, no solo para alcanzar nuestros objetivos climáticos, sino también para impulsar el crecimiento económico, la independencia energética y la competitividad industrial. Europa debe superar urgentemente el estancamiento actual de la electrificación. La tecnología ya está disponible y lista para desplegarse. Ahora, las políticas deben incentivar y las empresas deben liderar la implementación para desbloquear los beneficios económicos y medioambientales que necesitamos ver ya”
[Bajo estas líneas, tabla que muestra los progresos en materia de electrificación, por países. Fuente: Schneider Electric Sustainability Research Institute]

La hipótesis Schneider
«Para que Europa mantenga su competitividad a nivel internacional, el continente debe acelerar su transición hacia un modelo más electrificado»
El informe identifica varios ejes clave para lograr esa electrificación. En primer lugar, los responsables de las políticas deben reducir la brecha de precios entre la electricidad y el gas natural, eliminando progresivamente las subvenciones a los combustibles fósiles y reformando la fiscalidad energética para incentivar el uso de energía limpia.
Igual de importante es acelerar la financiación, facilitando el acceso a la inversión, ofreciendo incentivos específicos para pymes (pequeñas y medianas empresas) y destinando los ingresos del comercio de emisiones y los fondos de innovación a proyectos de electrificación.
El informe destaca además la importancia de crear mercados locales sólidos, lo que incluye obligar a la electrificación en nuevos edificios e instalaciones industriales, impulsar la implementación masiva de bombas de calor y vehículos eléctricos, y fomentar las iniciativas de autoconsumo.
Schneider Electric ha elaborado varios estudios sobre el paq autoconsumo-almacenamiento-control digital (rooftop PV, stationary storage and digital controls), según los cuales los ahorros pueden oscilar (en función de la condición residencial, comercial, industrial del usuario) entre el 15% y el 80%. El rango de ahorro supera con frecuencia el 60% en usuario residencial y comercial horizontal (grandes centros y superficies comerciales), mientras que los activos con mayores limitaciones verticales (por ejemplo, las instalaciones solares para autoconsumo que son ubicadas en las cubiertas de grandes edificios de oficinas u hospitales) se situarían en el extremo inferior, según Schneider.
El potencial de los tejados solares -recoge el informe- supera los mil gigavatios en la Unión Europea, casi diez veces la potencia instalada ahora mismo en la Unión (según SolarPower Europe, habría a finales de 2024 alrededor de 140 gigavatios de autoconsumos en la Unión). El dato sobre el potencial que menciona Schneider en su informe es de la Comisión Europea: European Commission, PV on rooftops and beyond can surpass targets while preserving the environment. EU Joint Research Center. 2024.
Y, por último, Schneider considera que (1) promover el desarrollo local mediante una contratación pública sostenible, (2) acelerar la estandarización y (3) priorizar el apoyo a la innovación y a la fabricación europea "garantizará que los beneficios económicos y laborales de la electrificación se distribuyan por todo el continente".
Europe energy security and competitiveness – supercharging electrification
Personalmente he apostado por la electrificación en mi familia. El resultado: 1. Invertí en el desarrollo de la fotovoltaica, publicitado por el IDAE, y el estado me estafó, como a otras 62.000 familias. 2. Compré un coche eléctrico y los fondos Moves III 2025 se acabaron en pocos días. No sé si tendré alguna vez los 4.500 prometidos 3. Puse un Punto de Carga VE en mi segunda vivienda, porque es inviable en mi vivienda habitual. Como no estoy empadronado en ella no tengo acceso al Moves de puntos de carga. Maravillas de la España Autonómica 4. Instalé Aerotermia en sustitución de la calefacción a gas. Después de dos años de solicitarla no sé si cobraré algún día la tan publicitada ayuda. Y todo esto con el gobierno más pro renovables posible (al menos de boquilla) ¿A quién le extraña que Europa vaya mal y España peor?
Personalmente he apostado por la electrificación en mi familia. El resultado: 1. Invertí en el desarrollo de la fotovoltaica, publicitado por el IDAE, y el estado me estafó, como a otras 62.000 familias. 2. Compré un coche eléctrico y los fondos Moves III 2025 se acabaron en pocos días. No sé si tendré alguna vez los 4.500 prometidos 3. Puse un Punto de Carga VE en mi segunda vivienda, porque es inviable en mi vivienda habitual. Como no estoy empadronado en ella no tengo acceso al Moves de puntos de carga. Maravillas de la España Autonómica 4. Instalé Aerotermia en sustitución de la calefacción a gas. Después de dos años de solicitarla no sé si cobraré algún día la tan publicitada ayuda. Y todo esto con el gobierno más pro renovables posible (el menos de boquilla) ¿A quién le extraña que Europa vaya mal y España peor?
Europa ni tiene fuentes propias de combustible fósil ni tiene un partido Comunista chino que tiene atadas en corto a las empresas, y más aún a las que son de propiedad estatal. En Europa tenemos lo peor de ambas situaciones. O se transforma el mercado y se avanza hacia la descarbonizacion de manera decidída o vamos al desastre. Cuando vas a aterrizar en Barajas, o en cualquier otro sitio, se ven cientos de hectáreas de tejados industriales y residenciales vacías, que podrían alojar todos los parques solares panificados del país. Pero somos el país del impuesto al sol. Y queremos volver a ponerlo.
