Salicru ha anunciado que la familia de estabilizadores de tensión a servomotor EMi3 aparece con nuevas configuraciones que alcanzan potencias de hasta 5 MVA, para permitir su posicionamiento en el ámbito de las grandes infraestructuras, compañías eléctricas y entornos industriales de alta demanda energética. La serie EMi3, disponible desde 5 kVA hasta 5 MVA, ofrece una estabilización permanente de la tensión de suministro, protegiendo las cargas críticas frente a fluctuaciones constantes, sobretensiones y caídas de red. En un contexto donde la variabilidad de las cargas conectadas, las perturbaciones generadas por equipos industriales, las incidencias en líneas de distribución o incluso las descargas atmosféricas impiden garantizar una tensión estable, disponer de un sistema de regulación es básico para asegurar la continuidad y eficiencia de las operaciones.
El principio de funcionamiento del EMi3 se basa en la regulación electrónica de un autotransformador variable gobernado por servomotor, que actúa sobre un transformador booster en serie, en fase o en oposición de fase, para mantener el valor nominal de tensión a la salida. Este sistema permite corregir desviaciones de red de forma precisa y continua, suministrando una tensión estable a las cargas conectadas. El EMi3 actúa también como elemento de optimización energética en situaciones de bajo consumo en una línea eléctrica —frecuentes en determinadas franjas horarias o configuraciones de red— donde la tensión tiende a elevarse, generando sobreconsumos innecesarios en los equipos conectados. La estabilización elimina este efecto, evitando penalizaciones energéticas y prolongando la vida útil de las instalaciones. Lo mismo en subtensiones, donde el equipo equilibra el voltaje para que las cargas conectadas mantengan su tensión de trabajo.
Esta ampliación de potencias da respuesta a aplicaciones de gran potencia y elevado carácter reactivo, como subestaciones eléctricas, centros de transformación o redes de distribución con largas distancias de línea con frecuentes caídas de tensión, donde el correcto funcionamiento es crítico para la estabilidad de la red. También infraestructuras ferroviarias y de transporte, que requieren alimentación estable para sistemas de señalización, comunicaciones y centros de control. Su robustez mecánica y eléctrica y su capacidad para trabajar en entornos exigentes convierten el EMI3 en un imprescindible en plantas industriales de gran tamaño, líneas de producción automatizadas, maquinaria pesada o procesos continuos.
