Según explica la compañía escandinava en un comunicado, Statkraft inicia 2026 con un balance reforzado, una cartera de proyectos más focalizada y una estrategia centrada en el crecimiento disciplinado en energías renovables y soluciones de mercado.
En el conjunto de 2025, Statkraft alcanzó una producción eléctrica récord de 72,1 TWh, superando por primera vez la barrera de los 70 TWh anuales. De esta cifra, 51,2 TWh se generaron en Noruega. El EBITDA subyacente anual se situó en 2.300 millones de euros, mientras que el resultado neto del ejercicio registró una pérdida de 35 millones de euros, frente al beneficio neto de 604 millones de euros obtenido en 2024.
La presidenta y consejera delegada de Statkraft, Birgitte Ringstad Vartdal, destaca que los resultados estuvieron respaldados por precios más altos de la electricidad, una elevada producción y el buen desempeño de las operaciones en los países nórdicos.
Según señala, pese a los precios más bajos registrados a comienzos de año y a unos resultados más débiles en las áreas de trading (comercialización o negociación de energía) y originación (acuerdos comerciales de largo plazo), la compañía logró generar un sólido flujo de caja y alcanzar nuevos récords de producción.
No obstante, a pesar de esta mejora operativa, la compañía registró una pérdida neta de 4 millones de euros en el trimestre, frente al beneficio neto de 125 millones de euros obtenido en el mismo periodo de 2024.
La compañía explicó que este resultado refleja principalmente precios de la electricidad más bajos durante el primer semestre del año, así como deterioros de valor y una mayor carga fiscal, en particular el impuesto sobre la renta de los recursos aplicado a la producción hidroeléctrica en Noruega. A pesar de ello, Statkraft mantuvo una sólida generación de caja y ha propuesto el reparto de un dividendo de 700 millones de euros.
Durante 2025, la empresa avanzó en su estrategia de optimización de cartera y reducción de costes. En este contexto, firmó acuerdos para la desinversión de activos no estratégicos por un valor empresarial de 1.300 millones de euros, redujo su plantilla y priorizó inversiones en tecnologías clave y mercados seleccionados. Asimismo, decidió interrumpir el desarrollo de nuevos proyectos de hidrógeno y nuevas iniciativas en eólica marina para concentrar recursos en áreas consideradas estratégicas.
Estas medidas permitieron reducir la deuda neta en 1.000 millones de euros, reforzando la flexibilidad financiera del grupo y su competitividad.
En cuanto a la evolución por áreas de negocio, los Países nórdicos siguieron siendo el principal contribuidor a los resultados del trimestre, impulsados por precios más elevados y una sólida generación hidroeléctrica. En Europa, los resultados se vieron afectados por precios de la electricidad más bajos y márgenes débiles en las centrales de gas en Alemania.
Por otra parte, el segmento Internacional registró un descenso de resultados debido a mayores vertidos de energía eólica y a una menor disponibilidad hidroeléctrica en Brasil, mientras que el área de Mercados mejoró su desempeño gracias a un mejor comportamiento en las actividades de originación.
