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Comunidades energéticas que dicen sí al almacenamiento

Un camino que, con cada una de ellas, se va creando y vislumbrando a la vez. Y un camino al que todavía le quedan muchos metros hasta alcanzar la meta final. El desarrollo de las comunidades energéticas, reciente dentro de la transición energética, ha vivido un año 2024 de significativo crecimiento. Prácticamente se ha duplicado el número de nuevas comunidades energéticas en nuestro país, según señalan desde Ecodes en su nuevo informe. Unas comunidades, las nuevas y las ya existentes, que cuentan –en su minoría– con sistemas de almacenamiento. ER trae aquí cuatro ejemplos diferentes de proyectos que apuestan también por el almacenamiento.
Instalación solar fotovoltaica sobre cubierta para autoconsumo. Comunidad Energética de El Prat de Llobregat

España contaba con 659 comunidades energéticas (CEs) constituidas al cierre de 2024 (459 al cierre del 23). El crecimiento registrado este año pasado ha sido significativo (+44%), según revela el II Informe de indicadores de comunidades energéticas de España del Observatorio de Energía Común, una iniciativa que desarrolla Ecodes, junto a Redeia (operador de infraestructuras esenciales, matriz de Red Eléctrica, REE), y que cuenta con el apoyo del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco). El informe concreta así que en España han visto la luz hasta 200 nuevas comunidades energéticas, más de dos al día, en 2024, “lo cual supone prácticamente un tercio de las existentes, consolidando su papel como figura esencial en la transición energética participativa y descentralizada del país”.

Los datos demuestran el interés que despiertan las CEs, iniciativas que buscan un modelo energético más participativo y descentralizado que contribuya a la soberanía energética. “Estas figuras representan un paradigma emergente que empodera a la ciudadanía para que asuma un papel activo en la gestión y producción de energía, por lo que su aumento supone un avance concreto en la implementación práctica de estos modelos participativos”, señalan desde Ecodes. A pesar de estos datos positivos y de crecimiento, la realidad es que –según dicho informe– solo el 18% de las comunidades energéticas tiene una instalación de autoconsumo operativa y, por tanto, están funcionando.

La larga burocracia, los trámites administrativos, las trabas de las empresas energéticas, la falta de financiación o incluso la distancia de 2 kilómetros pueden ser las circunstancias y las causas que están detrás de este dato tan bajo. Y es que, si el autoconsumo es la “fase 1” de toda comunidad energética, a esta le sigue la iniciativa de movilidad sostenible y compartida, el proyecto de eficiencia y ahorro energético, e incluso el almacenamiento. Sí, un almacenamiento claramente distribuido y compartido entre los miembros de la comunidad energética. Y existen ejemplos de comunidades energéticas que están apostando por esa independencia de las grandes compañías eléctricas y por la soberanía y la figura del generador-consumidor energético. En estas líneas vamos a dar a conocer cuatro ejemplos de comunidades energéticas que apuestan por las baterías.

Comunidad energética del Polígono de Urtinsa de Alcorcón
El II Informe de Ecodes explica que en la Comunidad de Madrid, con 13 comunidades energéticas, sólo se constituyó el pasado año una comunidad energética, representando un aumento del 8% y un incremento por debajo de la media nacional. El ratio de número de comunidades energéticas por número de municipios se sitúa en el 7,3%, mientras que el número de comunidades energéticas por cada 100.000 habitantes está muy por debajo de la media con un 0,19. De estas 13, el 15% tiene su primer proyecto energético en funcionamiento.

Una de las 13 comunidades energéticas con las que cuenta la Comunidad de Madrid es la comunidad energética industrial del Polígono Urtinsa de Alcorcón (Madrid), que actualmente está inmersa en el inicio de obras, “lo que supone la consecución de un gran hito que venimos trabajando desde hace más de dos años cuando se constituyó formalmente la comunidad”, según nos explican desde la propia comunidad energética.

El proyecto cuenta con cinco instalaciones fotovoltaicas (una de ellas, en la foto), que suman un total de 300 kilovatios, y que llevarán incorporado un novedoso sistema de almacenamiento de baterías de litio ferrofosfato “para aprovechar mejor los excedentes de energía que va a producir la comunidad energética, y ajustar la demanda a la capacidad de la misma”. Además, contará con una electrolinera que se ubicará en el parking exterior con cinco puntos de recarga que se alimentará con la energía de estas instalaciones que ahora se inician. [Bajo estas líneas, CEs por comunidad autónoma].

El proceso de instalación se está llevando ya a cabo, entre los meses de septiembre y octubre, con el objetivo de poder poner en marcha las instalaciones en noviembre. Las nuevas instalaciones permitirán reducir la huella de carbono de la Comunidad Energética en 106 toneladas de dióxido de carbono anuales. Esta comunidad energética tiene actualmente un total de siete socios entre los que se encuentra Esmasa, la empresa municipal de servicios a la ciudadanía, que además actúa como tractor de la comunidad.

Para ello cuenta con el apoyo de Esmasa Energía, que es la Oficina de Transformación Comunitaria creada para dar un servicio de asesoramiento gratuito en temáticas relacionadas con las energías renovables, el ahorro y la eficiencia energética, o la movilidad sostenible. “La aceptación está siendo muy positiva, pero prevemos que con el inicio de las obras se va a dar un crecimiento importante de socios”.

Desde Esmasa Energía explican que existen diferentes tipos de socios y de formas para colaborar en la Comunidad Energética del Polígono de Urtinsa de Alcorcón.

Consumidor: pagaría por su necesidad de producción fotovoltaica similar a la situación como si hiciera la inversión en una instalación directamente, pero sin necesidad de disponer de cubierta y con el descuento de la ayuda.

Facilitador de cubierta: el propietario que ponga en disposición de la comunidad su cubierta recibe el 15% de la potencia instalable en su cubierta de forma gratuita.

Facilitador de energía: si ya han realizado las instalaciones y no necesitan más kilovatios, pueden ceder sus excedentes a la CE a un precio por determinar.

Inversores que pueden poner su dinero para financiar las instalaciones a cambio de una remuneración. Aplica igual para préstamos en donde ya hemos iniciado contactos con entidades financieras que tienen experiencia en este campo para sondear posibilidades.

En total, el proyecto nacía en 2023 y ha sido beneficiario del programa de incentivos a proyectos piloto singulares de comunidades energéticas (Programa CE Implementa 3 del IDAE) cuya ayuda asciende a más del 50% de la inversión.

Recientemente se ha resuelto la última convocatoria CE Implementa 5, en la que también está la comunidad energética Urtinsa, “lo que nos ayudará a seguir creciendo y ampliando el número de empresas que disfrutarán del proyecto”.

[Bajo estas líneas, tabla extraída del documento Observatorio de Comunidades Energéticas. Informe de Indicadores 2024, obra de Energía Comúniniciativa im­pulsada por la Fundación Ecología y Desarrollo (Ecodes) y la empresa Re­deia (matriz de Red Eléctrica, REE), una iniciativa que cuenta con el apoyo del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico y de la Asociación de Agencias Españolas de Gestión de la Energía (EnerAgen)].

Comunidad energética de Zerain
El País Vasco, con 76, es la tercera comunidad autónoma con más comunidades energéticas de España (de ellas, se han creado 14 en 2024). Euskadi, que lidera la implantación de comunidades energéticas, es la primera en cuanto a número de municipios que cuentan con una comunidad energética con un 30% y la segunda posición en cuanto al número de comunidades por cada 100.000 habitantes con un 3,43%. En la evolución por provincias, Gipuzkoa encabeza la lista de forma diferencial con un total de 56, siendo también en la que más comunidades energéticas se han creado en 2024. Por su parte, Bizkaia cuenta con 13 comunidades energéticas y Álava con 5. De entre todas ellas, un 13% tienen su primer proyecto energético en funcionamiento y más de 2.100 personas o entidades ya se han apuntado a generar su propia energía.

Es precisamente en Gipuzkoa, en un pequeño municipio de alrededor de 250 habitantes, donde se ubica la comunidad TEK Zerain, una innovadora iniciativa energética donde el autoconsumo colectivo permitirá que 27 familias y comercios del municipio puedan reducir hasta un 30% su factura energética, sin necesidad de instalación en sus viviendas e impulsando un modelo más sostenible y accesible. La comunidad energética de Zerain cuenta con dos instalaciones fotovoltaicas, cada una con su correspondiente sistema de almacenamiento, ubicadas en las cubiertas de dos pequeñas empresas del municipio: la quesería Garoa Gaztandegia y el taller Txirbil Aroztegia. En total, se han instalado 125 paneles solares, con una potencia conjunta de 70,63 kW y 22 kWh de capacidad de almacenamiento, sobre una superficie total de 330 metros cuadrados.

“Esta singularidad convierte a Zerain en un ejemplo pionero en Gipuzkoa, al integrar al sector primario y al tejido productivo rural en el modelo de transición energética. De este modo, la iniciativa trasciende el ámbito residencial, incorporando actividades económicas esenciales para el territorio”, señalan desde la diputación.

El Departamento de Sostenibilidad de la Diputación Foral de Gipuzkoa, dentro de su política energética de apoyo a este tipo de iniciativas, ha financiado el 67% del coste total del proyecto, con una ayuda de 72.488 euros. Gracias a esta inversión, las personas socias de Zerain pueden acceder a energía renovable de forma accesible, sin necesidad de realizar instalaciones individuales.

Zerain se inauguró oficialmente el pasado mes de junio en un acto al que asistió el diputado de Sostenibilidad, José Ignacio Asensio; el presidente de la comunidad energética, Andoni Alustiza; la presidenta de ZerainLab, Loli González; la alcaldesa del municipio, Arantzazu Gereñu; así como los 27 socios y socias que integran este nuevo modelo de generación y consumo compartido.

Durante su intervención, el diputado José Ignacio Asensio destacó la importancia de extender este modelo a todo el territorio: “Zerain demuestra que la transición energética también es posible en los pueblos más pequeños. La implicación del vecindario y del tejido económico local ha sido clave para poner en marcha este proyecto, que mejora la calidad de vida, reduce la factura energética y sitúa a las personas en el centro del sistema energético”.

Comunidad energética de El Prat de Llobregat
Cataluña es, con 104, la comunidad autónoma con más comunidades energéticas, con la comarca de Osona con un importante porcentaje de ellas. Durante el 2024 se ha producido un aumento del 32%. La proporción de comunidades energéticas en relación con el número de municipios se sitúa en un 11%, por encima de la media española que está en 8,1%. Mientras, la cantidad de comunidades energéticas por cada 100.000 habitantes se encuentra en un 1,34% ligeramente por debajo de dicha media. Por provincias, Barcelona cuenta con 50 comunidades energéticas, Lleida con 30, Girona con 13 y Tarragona con 10. Destaca el notable aumento en Lleida, donde el número de comunidades energéticas se ha prácticamente duplicado en un año.

Otros datos significativos que nos aporta el informe sobre la situación de las comunidades energéticas en Cataluña es que el 18% tiene su primer proyecto energético en funcionamiento, y que más de 5.200 personas y entidades son parte y socios de alguna comunidad energética.

Impulsada por el Ayuntamiento, empresas y la ciudadanía, la comunidad energética Energía del Prat se basa en un marco de participación voluntaria y abierta, donde los miembros o socios podrán entrar y salir de una forma ágil y donde el control efectivo de la sociedad estará en manos de personas físicas, autoridades locales y/o pequeñas empresas. De esta forma, Energía del Prat estará compuesta por el Ayuntamiento de El Prat de Llobregat (40% de participaciones), una asociación de usuarios (20% de participaciones) y capital privado (40% de participaciones).

“Con esta distribución, la energía se erige como un vector de empoderamiento ciudadano, para generar comunidad y como herramienta de transformación ecológica y económica de la ciudad”, explican desde la propia comunidad. Además, se le suma una estrategia de electrificación de los consumos térmicos para conseguir un mayor aprovechamiento del consumo de energía renovable. En concreto, la energía generada por el autoconsumo compartido, a través de 1.400 kW de energía fotovoltaica, llegará a 2.000 hogares. [Sobre estas líneas, instalación solar fotovoltaica de la CE de El Prat].

La comunidad energética también cuenta con 50 equipos de aerotermia para vecinos y vecinas y una batería de 15 kWh. Y es que “Energía del Prat: almacenamiento compartido distribuido”, liderado por la Comunidad Energía del Prat SL, es uno de los cinco proyectos piloto seleccionados por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco) dentro del primer sandbox regulatorio para innovación en el sistema eléctrico.

La iniciativa, que cuenta con la colaboración de Olivoenergy, Bamboo Energy, el Instituto de Investigación en Energía de Cataluña y el operador OMIE, busca desplegar baterías para uso compartido dentro de la comunidad energética local. Es decir, una experiencia piloto que consiste en el despliegue de recursos energéticos distribuidos de almacenamiento compartido a nivel local a través de baterías y gestionado por la comunidad energética de El Prat de Llobregat (Barcelona).

Habrá tres experiencias. Una en tres bloques de comunidades de vecinos con 90 viviendas con la fotovoltaica existente. Otra experiencia sin fotovoltaica y solo añadiendo la batería y con consumidores vulnerables para que la batería se cargue en las horas más baratas y descargue esta energía en las horas más caras. Y finalmente una tercera experiencia en un polideportivo municipal con un autoconsumo colectivo pero compartiendo coeficientes con otros agentes del municipio.

“Lo que buscamos es testear y encontrar la forma jurídica de gestor de almacenamiento”, explican a Energías Renovables desde Energía del Prat. Desde la comunidad energética ya están trabajando en estas tres experiencias piloto y será antes de final de este año cuando quedarán instaladas las baterías, a la vez que ya están ultimando el protocolo de pruebas que tendrá que validar el Ministerio y después transponer con la distribuidora de la zona y las comercializadoras.

Esta prueba piloto, al estar asociada a la ayuda de nuevos nuevos vehículos de negocio, tiene vigencia hasta el 30 de junio del 2026, aunque no se descarta por parte del IDA una prórroga de esta ayuda para poder cumplir con los plazos. 

Comunidad energética de Valdelacasa (Salamanca)
En Castilla y León se ha producido un aumento importante, habiéndose producido un incremento del 87% en el 2024, siendo una de las comunidades autónomas que más crecieron en número de comunidades energéticas. En total, se cuenta con 56 comunidades energéticas, cuyo ratio en relación al número de municipios se encuentra en el 2,5%, significativamente por debajo de la media española. Sin embargo, cuando se considera el número de comunidades energéticas por cada 100.000 habitantes, este se sitúa por encima de la media nacional con 2,35 puntos.

Al examinar la evolución por provincias, Burgos encabeza el listado con 14 comunidades, seguida de Zamora con 13, Salamanca con 8, León y Valladolid con 7, Ávila con 4, Soria con 2, y Palencia y Segovia con una. De todas ellas, el 9% tienen su primer proyecto energético en funcionamiento, y juntas suman más de 2.700 socios y socias.

Un pequeño municipio de 200 habitantes ha puesto en marcha la primera comunidad energética de Salamanca. En Valdelacasa, producen 6.000 kilovatios hora gracias a una instalación para autoconsumo colectivo; una producción fotovoltaica que equivaldría a poner 6.000 lavadoras, recorrer 3.600 kilómetros en coche eléctrico, servir 8.800 tazas de café, a 19.200 cargas de móvil, 5.400 horas de internet en un ordenador portátil y 800 días de una bombilla LED, además del ahorro de 5.820 kilogramos de ahorro en CO2.

Pero al margen de estos paralelismos, esta comunidad energética cuenta con prácticamente todos los vecinos como socios, es decir, 80 familias y algunas empresas, además del propio ayuntamiento. Vacoe –que así se denomina la Sociedad Cooperativa– se basa en la participación voluntaria y abierta, cuyo control es ejercido por personas físicas, autoridades locales o pequeñas empresas. “Se establece como una entidad para el autoconsumo colectivo, con excedentes y con compensación”, explican.

Vacoe está formada por 7 instalaciones fotovoltaicas de autoconsumo que suman una potencia cercana a los 700 kW. Y lo más significativo, cuentan con un sistema de baterías de 220 kilovatios hora de acumulación de sonnen, que permite almacenar energía, autogestionarla y optimizar su uso gracias a un software avanzado en gestión energética para monitorizar en tiempo real los consumos y de esta manera, que el reparto entre los socios de la cooperativa sea más equitativa y eficiente.

Y es que Vacoe –señalan desde sonnen– “es un proyecto pionero en España que demuestra cómo operan a tiempo real varias baterías sonnen distribuidas en función de la producción y el consumo de 90 usuarios conectados a esta gran comunidad de Valdelacasa”. Además, en el municipio se han instalado dos puntos de recarga energética para vehículos eléctricos. Y, por supuesto, cuentan con la Oficina de Transformación Comunitaria, con la que se pretende replicar la experiencia en otros municipios.

• Este trabajo periodístico ha sido originalmente publicado en la revista de papel (edición de octubre de 2025) de Energías Renovables (ER245), cuya versión PDF puedes descargar gratuitamente aquí

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