Sin embargo, dentro de esta desaceleración hay un segmento que sigue creciendo con fuerza: el almacenamiento energético. En solo seis meses, España añadió unos 146 MWh de baterías, casi tanto como en todo el año anterior. Este crecimiento demuestra que los usuarios ya han identificado la pieza que faltaba en el rompecabezas del autoconsumo: almacenar la energía que generan.
Para los prosumidores españoles –hogares, explotaciones agrícolas, pymes y comunidades locales– el futuro pasa por combinar generación y almacenamiento. Y ahí es precisamente donde entra en juego una nueva tecnología, como los sistemas de almacenamiento energético producidos por la empresa estonia Freen: las baterías de ion-sodio.
El almacenamiento: la columna vertebral del verdadero autoconsumo
El movimiento del autoconsumo en España nació del deseo de independencia: producir energía limpia, ahorrar en la factura y ganar resiliencia frente a apagones y subidas de precios. Pero la generación por sí sola no basta. Sin un almacenamiento fiable, las instalaciones solares y eólicas no pueden garantizar suministro cuando cambia el tiempo.
Muchas instalaciones existentes ya se están modernizando con baterías para mejorar su autonomía. No es casualidad. Ante la congestión creciente de la red, los largos plazos de conexión y las limitaciones para verter excedentes, las baterías se han vuelto esenciales. Capturan el exceso de energía cuando la producción es alta y la liberan cuando aumenta la demanda, haciendo que los sistemas de autoconsumo sean eficientes y sostenibles las 24 horas del día.
Las asociaciones renovables españolas están presionando para que una nueva normativa nacional reconozca el almacenamiento como activo independiente y aplique incentivos fiscales (reducciones de IVA, IRPF o IBI) a la inversión en baterías. Estas propuestas, junto con la simplificación administrativa y las reformas de acceso a red, se prevé que se incluyan en un nuevo Real Decreto a finales de este año.
En otras palabras, aunque el sector atraviesa ciertos desafíos, la dirección del cambio es clara: el autoconsumo y el almacenamiento energético están convergiendo en un mismo movimiento imparable.
Por qué las baterías de ion-sodio son la elección más inteligente
Las baterías de ion-litio han dominado el mercado durante años, pero están surgiendo nuevas tecnologías que se adaptan mejor a las necesidades europeas de sostenibilidad, seguridad y resiliencia. Una de las más prometedoras es la tecnología de ion-sodio, y Freen se encuentra entre los primeros fabricantes europeos en llevar esta innovación a los hogares y comunidades.
1. Larga vida útil y alta eficiencia
Las baterías de ion-sodio de Freen ofrecen una vida útil prolongada –miles de ciclos de carga y descarga– lo que las convierte en la solución ideal para un uso diario en viviendas o sistemas híbridos. Su alta eficiencia garantiza que casi cada kilovatio-hora producido por los paneles solares o las pequeñas turbinas eólicas se almacene y se reutilice.
2. Excelente perfil de seguridad
La química de ion-sodio es intrínsecamente más estable que la de las celdas de litio convencionales. Es altamente resistente al sobrecalentamiento y mantiene un rendimiento fiable incluso bajo estrés térmico. Este excelente perfil de seguridad hace que las baterías de ion-sodio sean especialmente adecuadas para la diversidad climática de España, desde los veranos calurosos de la costa hasta los inviernos fríos de montaña.
3. Rendimiento en todo tipo de clima
A diferencia de los sistemas de litio, que se degradan con el calor o pierden capacidad en el frío, las baterías de ion-sodio mantienen un rendimiento estable en un amplio rango de temperaturas. Para los hogares situados en regiones con grandes variaciones climáticas, esto significa almacenamiento de energía fiable durante todo el año.
4. Sostenibles y fabricadas en Europa
Cada batería de ion-sodio de Freen se fabrica en Estonia, dentro de la Unión Europea. Esto implica cadenas de suministro transparentes, certificación europea rigurosa y total cumplimiento de las normas medioambientales y de seguridad. Además, no requieren materias primas críticas como el cobalto o el litio, convirtiéndolas en una opción sostenible y estable para la transición verde europea.
Microrredes híbridas: viento + sol + almacenamiento de sodio
Para alcanzar una verdadera autonomía energética 24/7, la generación debe ir acompañada de almacenamiento. Es ahí donde la tecnología de ion-sodio crea una combinación perfecta con los proyectos solares y eólicos comunitarios.
Una configuración híbrida –paneles solares de día, pequeñas turbinas eólicas de noche y baterías de ion-sodio para respaldo continuo– puede proporcionar un suministro estable y permanente, totalmente independiente de la red principal.
Imaginemos un pequeño pueblo pesquero de Galicia que instala un “bosque eólico” de silenciosas miniturbinas de eje vertical en una colina cercana, junto con una planta solar y un banco comunitario de baterías de sodio. La brisa atlántica nocturna carga las baterías, mientras que el sol del mediodía alimenta los sistemas de refrigeración y procesado. El excedente se almacena, listo para iluminar las casas durante las tranquilas horas del amanecer.
En una aldea montañosa de Aragón, una cooperativa energética podría combinar aerogeneradores y paneles solares para mantener una microrred que abastezca la escuela, la clínica y los servicios de emergencia, incluso durante cortes de red o tormentas invernales. En una noche ventosa, las turbinas generarían un excedente que el banco de baterías de sodio almacenaría para cubrir la demanda en los días nublados o sin viento.
Estas microrredes híbridas no son solo una solución técnica, sino una garantía social de resiliencia. Pueden superar apagones (como el que sufrió la península en abril de 2025) y proteger a las comunidades frente a la volatilidad de los precios energéticos. Gracias a sus propios recursos –el sol y el viento– los pueblos logran una energía estable y asequible, mientras contribuyen a los objetivos nacionales de descarbonización.
El almacenamiento de ion-sodio encaja a la perfección en este modelo: seguro, duradero, asequible y totalmente reciclable. Une la generación renovable con un suministro fiable, permitiendo una verdadera independencia energética a escala local.
Un mercado al borde de su renovación
Aunque 2025 ha traído cierta ralentización al autoconsumo en España, una cosa es evidente: la voz de los prosumidores, instaladores y asociaciones del sector es más fuerte que nunca. Las peticiones de una regulación justa, una red más robusta y el reconocimiento del papel del almacenamiento resuenan tanto en Madrid como en Bruselas.
Las próximas reformas –que ampliarán los umbrales de compensación, simplificarán los trámites y ofrecerán incentivos más claros para las baterías– desbloquearán una nueva ola de inversión. Y cuando eso ocurra, quienes ya cuenten con un almacenamiento seguro, eficiente y fabricado en la UE estarán un paso por delante.
Por eso, ahora es el momento de prepararse. Invertir en los sistemas de almacenamiento de energía de ion-sodio de Freen permite a hogares, agricultores y comunidades locales anticiparse al cambio, maximizar el autoconsumo y protegerse frente a la incertidumbre energética.
Impulsando el próximo capítulo del autoconsumo
El futuro energético de España depende no solo de cuánta energía renovable se genere, sino de cómo se almacene y se gestione inteligentemente. Las baterías son la clave para desbloquear la siguiente fase del autoconsumo: aquella en la que las comunidades dejan de depender de la red o de los precios del mercado.
Los sistemas de almacenamiento de ion-sodio de Freen ofrecen justo lo que los prosumidores españoles están pidiendo:
• Larga vida útil y alta eficiencia, para un uso diario fiable
• Rendimiento en todo tipo de clima, en cualquier región del país
• Excelente perfil de seguridad, con gran estabilidad térmica
• Fabricación europea, con calidad y sostenibilidad garantizadas
Mientras los responsables políticos se preparan para devolverle “todo su vigor” al autoconsumo, los ciudadanos y las empresas tienen la oportunidad de liderar el cambio, no de esperar a que llegue. La tecnología ya está lista, el mercado está preparado y las condiciones mejoran cada día.
Con el almacenamiento de ion-sodio fabricado en Europa, cada kilovatio hora de viento y sol puede ser capturado, almacenado y utilizado cuando se necesite, de forma segura, sostenible e independiente.
El futuro del autoconsumo no consiste solo en producir tu propia energía, sino en ser dueño de tu propio destino energético. Y Freen está aquí para hacerlo posible.
¿Quieres saber más?
Visita la web de Freen: https://freen.com/es/almacenamiento-hogar/bateria-de-ion-sodio/
Y si tienes alguna pregunta adicional puedes ponerte en contacto con el equipo de Freen: contact@freen.com
Gran noticia. Es de cajón que el autoconsumo sea real, es decir, que se consuma lo que uno produce y almacene el resto. Somos el país más soleado de Europa , y producimos menos solar que Alemania. Seguimos pagando el impuesto al sol, que hizo todo lo posible para evitar el autoconsumo, y seguimos sin que arranque, mil dificultades. Así nos va.
Las baterías de sodio tienen la ventaja de que eventualmente van a ser más baratas que las de litio y en particular que las Lifepo4 que son el estandar en almacenamiento estacionario a día de hoy, pero aun no se ha dado el reemplazo porque la escala de producción de Lifepo4 hace que sigan siendo más baratas. No hay ventaja operativa alguna en reemplazar Lifepo4 por sodio. El perfil de seguridad es similar (tremendamente seguras ambas, no arden) y la densidad de Lifepo4 es superior. El perfil térmico de las de sodio es mejor, sobre todo a muy bajas temperaturas, pero eso no es relevante en el entorno doméstico donde la temperatura no cae por debajo de los 0°. Sodio merece la pena en el momento que sean más baratas. Llegará en poco tiempo dado que el electrolito es más barato, pero tampoco va a ser una diferencia excesiva. Eso sí, la cadena de suministro al no depender del litio será mucho más estable.
