El COIN sostiene que la medida marca un antes y un después para el tejido marítimo-industrial nacional, ya que las subastas aportan por primera vez un horizonte de certidumbre regulatoria y una planificación clara para desplegar parques eólicos marinos flotantes, una solución que consideran especialmente adecuada para las características de las costas españolas, donde la profundidad del mar hace más viable este tipo de instalaciones frente a otras alternativas.
"España cuenta con el conocimiento técnico, la capacidad industrial y el talento profesional de sus ingenieros navales y oceánicos para liderar la eólica marina flotante a escala mundial. Las subastas son el paso imprescindible para convertir ese potencial en proyectos reales, empleo cualificado e innovación tecnológica", ha señalado el decano del COIN, Andrés Molina.
Una palanca industrial con impacto en empleo
La organización pone el foco en la dimensión económica y laboral que podría acompañar a este impulso institucional. El COIN cita la hoja de ruta del Gobierno, que prevé instalar entre 1 y 3 gigavatios (GW) de potencia eólica marina para 2030. De acuerdo con estudios recientes del sector, ese objetivo podría traducirse -según el Colegio- en un impacto económico cercano a los 10.000 millones de euros en cinco años y en la generación de más de 40.000 empleos directos e indirectos.
Para el COIN, España parte con ventaja por disponer de una cadena de valor ya consolidada, con presencia de empresas de referencia internacional, además de astilleros, ingenierías, puertos y centros tecnológicos que podrían participar en el diseño, construcción, ensamblaje y operación de los nuevos proyectos offshore.
La ingeniería naval, pieza central del despliegue
Uno de los mensajes más insistentes de la nota del Colegio es el papel que desempeñará la ingeniería naval en todas las fases de la eólica marina flotante. Desde la concepción técnica de las plataformas y los sistemas de fondeo, hasta la integración con infraestructuras portuarias, la logística en alta mar y las tareas de operación y mantenimiento.
"La eólica marina es, en esencia, una industria marítima avanzada. Requiere conocimiento profundo del medio marino, estructuras flotantes, hidrodinámica, materiales y operación offshore, ámbitos donde la ingeniería naval española es líder", ha añadido Molina.
Una estrategia de país
Más allá de las cifras, el Colegio reclama que la eólica marina se inserte en una política de Estado con visión a largo plazo. En su planteamiento, el despliegue de parques flotantes debe contribuir a reforzar la soberanía energética, acelerar la descarbonización y consolidar a España como potencia industrial marítima en el siglo XXI.
En ese marco, el COIN considera fundamental que el crecimiento del sector se haga de forma "sostenible" y con medidas complementarias como apoyo a la industria, refuerzo de la formación técnica, planificación portuaria y una gestión cuidadosa de la convivencia con otros usos del mar.
"El Colegio considera clave que el despliegue sostenible de la eólica marina se acompañe de políticas que refuercen la industria, la formación técnica, la planificación portuaria y la convivencia con otros usos del mar", concluye el decano.
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