"Los consumidores de electricidad de la UE ya se han ahorrado 100.000 millones de euros gracias a la generación de electricidad a partir de nueva energía solar fotovoltaica y eólica en 2021-2023". Con ese, y con otros datos, la Comisión viene a avalar su tesis mayor: "la Unión Europea -asegura- está avanzando hacia sus objetivos en materia de clima y energía para 2030, al tiempo que aborda los elevados precios de la energía". Bruselas ha publicado hoy el «Informe sobre el estado de la Unión de la Energía 2025» y el «Informe de situación de la Acción por el Clima de 2025», que lo acompaña. Ambos -sostiene la Comisión- muestran los "importantes avances" que ha logrado la UE en la transición "hacia una Unión de la Energía sólida e integrada", con más energías renovables, con voluntad de neutralizar los "elevados y volátiles precios de la energía" y avanzar hacia la asequibilidad, y con una voluntad así mismo decidida por reducir "aún más" las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Todo ello -dice la Comisión- está favoreciendo "la competitividad, la descarbonización y reforzando la seguridad y la independencia energéticas".
El discurso de la Comisión que preside la conservadora Ursula von der Leyen, quizá un ápice triunfalista, contrasta con algunos datos que revelaba recientemente otro informe, de Schneider Electric, también centrado en la transición energética de la Unión: Europe energy security and competitiveness – supercharging electrification. En ese documento, Schneider señala la electrificación como la vía más rápida para la transición energética que debe conducir a la UE al destino de la descarbonización que se ha fijado como objetivo 2050, una vía en la que, por el camino, el continente estaría llamado a ir ganando en competitividad y seguridad de suministro (ergo independencia).
Sin embargo, los autores del informe se muestran muy críticos con la velocidad que le está imprimiendo la Comisión de Von der Leyen a su transición energética: "mientras Europa delibera, sus competidores actúan". La cuota eléctrica de China, pone como ejemplo Schneider, ha crecido diez puntos en los últimos quince años hasta situar su tasa de electrificación en el 26-28%, y con perspectiva de alcanzar el 35% en 2030, según recoge el informe de Schneider. Esta rápida electrificación -advierten los autores de Supercharging electrification- es la clave de la competitividad industrial de China y de su creciente dominio en el sector de la fabricación de tecnologías limpias.
Actualmente -añaden los autores del informe-, la tasa de electrificación en Europa apenas supera el 20%. Esa tasa -advierte el informe- no ha variado en la última década y se encuentra muy por detrás de la de China, donde la electrificación avanza a gran velocidad. "Europa corre el riesgo de quedarse atrás en la carrera que va a definir el liderazgo económico en el siglo XXI", señalan desde Schneider.
Pero continuemos repasando los datos clave de los dos informes hoy publicados por Bruselas
Según detalla la Comisión Europea en los informes que ha publicado hoy, la UE ha rebajado en dos puntos y medio (-2,5%) sus emisiones GEI (de gases de efecto invernadero) en el año 2024 (con respecto a las registradas en 2023). Así, la Comisión considera que la Unión sigue avanzando en pos de sus Objetivos 2030, que son alcanzar un -55% de emisiones GEI con respecto a las registradas en 1990 y un 42,5% de renovables sobre el consumo de energía final en la UE de ese año.
Los datos hoy publicados revelan que la mayoría de la electricidad producida en la UE procede ya de fuentes limpias, si bien la Comisión reconoce que los avances en lo que a eso se refiere difieren entre los Estados miembros. La capacidad de energía renovable instalada en 2024 se estima en unos 77 gigavatios. El 47% de la potencia de generación ya es renovable (en 2024). Por otro lado, el consumo final de energía sigue disminuyendo (-3% en 2023, con respecto a 2022, principalmente en el sector residencial, seguido de la industria y los servicios.
De todos modos, y pese a que la dirección es la correcta, para alcanzar los objetivos energéticos de la UE para 2030 hará falta avanzar en materia de implantación de energías renovables mucho más rápidamente y harán falta también mejoras y avances en materia de eficiencia energética en los próximos años, reconoce la Comisión.
Las emisiones de GEI en la UE siguen disminuyendo, y los datos provisionales para 2024 muestran cómo las emisiones netas totales de GEI disminuyeron un 2,5% en comparación con 2023. Las emisiones fueron un 37,2% más bajas que en 1990 (o un 39% cuando solo se consideran las emisiones netas internas), mientras que el PIB fue un 71% más alto, lo que significa que el crecimiento económico continúa desvinculándose de las emisiones. Estas cifras están alineadas con el informe de Tendencias y Proyecciones de la Agencia Europea de Medio Ambiente que también se publica hoy.
Reducción de los precios de la energía y mejora de la competitividad con fuentes de energía limpias
La aplicación del Plan de Acción de la UE para una Energía Asequible y el Pacto por una Industria Limpia (Clean Industrial Deal) va por buen camino -según la Comisión- y sigue siendo "crucial" para aliviar a nuestras industrias y consumidores tanto a corto como a largo plazo.
No obstante -reconoce la Comisión-, los precios medios de la energía en Europa siguen siendo más altos que los de nuestros competidores, si bien difieren en gran medida entre los Estados miembros de la UE, lo que obstaculiza la competitividad de los principales agentes industriales y de la economía en general.
En aras de reducir los precios de la energía, la Comisión ha ideado "siete acciones clave" mediante las que pretende brindar un "alivio rápido y duradero" a la industria y los consumidores. "Se trata -asegura- de una prioridad absoluta para la Unión Europea y sus Estados miembros".
El Banco Europeo de Inversiones, por ejemplo, está poniendo en marcha un programa de 1.500 millones de euros para proporcionar garantías bancarias a los fabricantes europeos de componentes de la red y un proyecto piloto de 500 millones de euros en contragarantías para acuerdos de compra de energía limpia.
A largo plazo -augura la Comisión-, una auténtica Unión de la Energía que dependa de la generación de energía limpia de origen nacional y de una mayor eficiencia energética reducirá aún más la dependencia de la UE de las importaciones de combustibles fósiles, reducirá estructuralmente los precios de la energía y contribuirá a alcanzar nuestros objetivos climáticos.
En lo que se refiere a la dependencia de potencias extranjeras, la UE presume de que ha reducido significativamente la proporción de gas ruso en sus importaciones del 45% en 2021 al 12% en agosto de 2025. En España sin embargo, las importaciones de gas natural licuado ruso continúan siendo considerables: un 21% en 2024, aunque el país -recalca la Comisión- tiene la infraestructura necesaria como para desconectarse completamente del gas ruso ("The country has the necessary infrastructure to fully phase out Russian LNG imports").
El país cuenta con la infraestructura necesaria, pero las empresas que queman gas para generar electricidad o venden gas para calefacción siguen comprándole gas a la Rusia de Putin. Las compañías energéticas que operan en España han importado en el primer semestre de este año más gas natural (26.208 gigavatios hora), que antes de la guerra: en los seis primeros meses de 2021, Cores registró la importación de 22.236 gigavatios hora de gas natural desde Rusia (la guerra en Ucrania estalló en febrero del 22).
Iberdrola, Endesa, Naturgy, Repsol, EDP, TotalEnergies o Cepsa usan gas para generar electricidad en sus centrales de ciclo combinado y/o venden gas a la ciudadanía (que lo usa en sus casas para proveerse de calefacción y agua caliente) y/o a la industria (que lo quema para producir calor que necesita en sus procesos de fabricación).
De regreso al Informe UE
Los consumidores de electricidad de la UE -cuantifica la Comisión- ya se han ahorrado hasta 100.000 millones de euros gracias a la generación de electricidad a partir de nueva energía solar fotovoltaica y eólica en 2021-2023, mientras que cada 1% de mejora de la eficiencia energética se traduce en una reducción del 2,6% de las importaciones de gas. "Esto subraya -recalca la Comisión- la importancia de liberar el potencial de las energías renovables y la eficiencia energética para mejorar la seguridad y la competitividad energéticas".
Bruselas considera así que la próxima década será "decisiva" para completar la Unión de la Energía y lograr la neutralidad climática, objetivo que la Unión se ha fijado para el año 2050. En ese horizonte, se está negociando ahora mismo la modificación de la Ley Europea del Clima para fijar un objetivo climático de la UE a 2040 del -90% de emisiones GEI (-90% con respecto a las emisiones registradas en 1990). Una vez acordado por ambos colegisladores, será un punto de referencia para el marco político posterior a 2030.
La Comisión reconoce en todo caso que aún quedan "varios retos por abordar": la UE debe ofrecer "electrificación a gran escala", ergo más electricidad (mucha más) en la energía final, para aumentar del objetivo actual del 23% a alrededor del 32% de aquí a 2034; debe así mismo mejorar sustancialmente las inversiones en redes; debe intensificar los esfuerzos en materia de eficiencia energética; y debe por fin impulsar la innovación para construir un sector competitivo de tecnologías limpias.
Para superar estos retos, la Comisión estima que la UE necesita movilizar 695.000 millones de euros anuales de 2031 a 2040 para inversiones relacionadas con la energía. La propuesta de un ambicioso marco financiero plurianual de la UE para 2028-2034 está orientada a reforzar las infraestructuras transfronterizas y canalizar la financiación hacia tecnologías energéticas limpias estratégicas.
La próxima revisión del Reglamento sobre la gobernanza de la Unión de la Energía y la Acción por el Clima como parte del marco posterior a 2030 será fundamental en este sentido, según la Comisión.
Antecedentes
El Informe sobre el estado de la Unión de la Energía se publica anualmente para hacer balance de los avances de la UE hacia los objetivos de la Unión de la Energía realizados el año anterior y va acompañado de una serie de informes que abarcan diferentes aspectos de la transición climática y energética. Hoy se publica una de ellas: el Informe de situación sobre la acción por el clima.
La primera parte del Informe sobre el estado de la Unión de la Energía describe las medidas adoptadas para aplicar el Plan de Acción para una Energía Asequible, reducir los costes de la energía, atraer inversiones y hacer que el sistema energético sea más resiliente ante las crisis.
Sobre la base de los informes de situación de los Estados miembros, la segunda parte analiza la situación de la aplicación de la Unión de la Energía en sus cinco dimensiones.
La última parte es prospectiva, y pretende -explican desde la Comisión- allanar el camino hacia acciones decisivas para completar la Unión de la Energía y preparar el marco político en materia de clima y energía para la próxima década.
El informe de situación sobre la acción por el clima muestra los avances hacia los objetivos de reducción de emisiones de la UE, que abarcan las emisiones reales (históricas) y las emisiones futuras previstas para la UE en su conjunto y para cada Estado miembro de la UE.
También incluye información sobre diferentes ámbitos de la política climática, los avances legislativos de la UE, la financiación de la lucha contra el cambio climático y la adaptación al mismo.
Más información
• State of the energy union report 2025
• Assessment of progress towards the Energy Union and Climate Action objectives (SWD)
