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Tinne Van der Straeten , directora ejecutiva de WindEurope

"Esperamos que el Gobierno lance su primera licitación este mismo año"

Ha asumido el cargo el 2 de febrero, hace apenas dos meses. Tinne Van der Straeten llega a la dirección ejecutiva de la asociación eólica europea desde el partido verde belga, Groen, y tras recorrer cinco años largos y complejos como ministra de Energía en su país. Allí ha sido clave en (1) la expansión de la eólica marina (Bélgica es una de las naciones líder en Europa en ese segmento) y clave también en (2) la prórroga de la operación de dos centrales nucleares (polémica decisión, tomada en el marco de la invasión rusa de Ucrania y la crisis del gas). Es Van der Straeten, la nueva voz de la eólica europea. Y dice: “a la industria se le debería permitir usar ayudas de estado para firmar PPAs renovables”.
Tinne Van der Straeten, directora ejecutiva (CEO) de WindEurope

¿Imaginó alguna vez que llegaría a ser CEO de WindEurope?
Honestamente, no. Pero cuando me llegó la oportunidad, la sentí como algo natural. Las energías renovables, y la eólica en particular, han estado siempre en el foco de mi trabajo. Y la energía eólica es algo que realmente me encanta. Por eso, dar este paso y asumir este rol lo sentí como una continuación natural de mi carrera profesional. Estoy deseando trabajar en un sector que me apasiona desde hace años.

¿Por qué ha habido que esperar cuarenta años (desde la fundación de la asociación) para que una mujer haya alcanzado la condición de CEO en WindEurope y, en todo caso, cuál es la diferencia, o cuál es el valor añadido que ello aporta a la asociación?
La verdad es que el secretariado de WindEurope, nuestro personal en Bruselas, ya tiene un equilibrio, en materia de género, robusto, y me refiero también a los líderes y ejecutivos del equipo. Ahí está por ejemplo Malgosia Bartosik, nuestra directora general adjunta, que ha estado dando forma a WindEurope durante veinte años. En ese sentido, el hecho de contar ahora con una directora ejecutiva, con una mujer, al frente de WindEurope, simplemente lo siento como algo normal. Y cuando digo normal no estoy hablando de mí. Me refiero a que creo que es continuación de la construcción de un sector en el que la diversidad refuerza el desempeño, mejora la toma de decisiones y refleja la sociedad a la que servimos. Por cierto, sabemos, gracias a investigaciones de larga duración, que los equipos equilibrados en materia de género desempeñan mejor su labor.

Cuando fue elegida directora ejecutiva de WindEurope, dijo que “la energía eólica es central para la independencia energética de Europa, la competitividad industrial y las ambiciones climáticas”. ¿Es todo ello hoy, quizá, más verdad que nunca antes?
Sin duda. El viento es autóctono. Se encuentra en una posición única para impulsar la seguridad energética, la prosperidad y la competitividad de Europa, al tiempo que contribuye a la descarbonización. La ciudadanía y el empresariado europeos quieren energía fiable, asequible y limpia. La situación geopolítica actual es un claro recordatorio de que los combustibles fósiles importados no proporcionan eso. La Unión Europea gasta 500.000 millones de euros cada año en importaciones energéticas, la mayoría de ellas, combustibles fósiles. Esto ha conducido a Europa a la dependencia de precios volátiles y recursos foráneos. El viento constituye ya el 20% de la electricidad consumida en Europa. El parque eólico continental, todas las turbinas eólicas europeas juntas, nos ahorran 500 grandes petroleros de importaciones fósiles cada año. La energía eólica además impulsa la economía de Europa. El viento contribuye con 52.000 millones de euros al producto interior bruto de Europa cada año. Casi 400.000 personas trabajan en la industria eólica de Europa, que cuenta con más de 250 centros de producción. Y ese colectivo, esa fuerza de trabajo, está llamada a crecer de aquí a 2030 por encima de las 600.000 personas.

Todo el sector energético (no solo el eólico) está muy preocupado por la situación en la que se encuentran actualmente las redes, insuficientes, saturadas, necesitadas de inversión… ¿Cuál es la solución, según WindEurope?
Las redes son el mayor cuello de botella al que se enfrentan los nuevos proyectos eólicos. Europa necesita invertir 584.000 millones de euros de aquí a 2030 para modernizar toda su infraestructura de redes. Pero la inversión en la red eléctrica lleva mucho tiempo siendo insuficiente. Esta infrainversión nos lleva a los vertidos de energías renovables y a facturas más elevadas. Socava nuestra seguridad energética y ralentiza la electrificación de nuestra economía. El EU Grids Package introduce una mejor coordinación y una planificación descendente desde Bruselas. Propone dar prioridad al interés público en los proyectos de redes y propone también aumentar la capacidad de interconexión entre países. Ahora mismo varios cientos de gigavatios de nueva potencia eólica están atascados en nudos de red por toda Europa. Para resolver este problema burocrático, el EU Grids Package recomienda pasar del principio actual de “por orden de llegada” al de “por orden de disponibilidad”, incluyendo nuevos criterios de filtrado e hitos del proyecto. Esta nueva aproximación nos ayudará a priorizar proyectos viables y a depurar proyectos zombis especulativos. Esto incrementa la visibilidad para las autoridades competentes en lo que se refiere a los permisos y permite que los proyectos viables avancen más rápidamente.

¿Qué otros retos afronta ahora mismo el sector eólico europeo?
Sacarle el máximo provecho a la energía eólica todavía depende de que la clase política europea haga algunas pocas cosas esenciales. Primero, los responsables políticos deben aplicar plenamente la nueva normativa de que se ha dotado la UE en materia de tramitación [permitting]. Estas normas funcionan extremadamente bien: Alemania está autorizando ahora mismo siete veces más potencia eólica terrestre que hace cinco años, lo que muestra lo poderosa que puede ser esa normativa cuando es implementada adecuadamente.

Los responsables políticos también necesitan desmontar las barreras que están ralentizando la electrificación. A la industria se le debería permitir usar ayudas de estado para firmar PPAs* renovables (incluyo aquí PPAs offsite). Y los gobiernos deberían eliminar impuestos no energéticos y otros cargos de las facturas de la electricidad para que el decantarse por la electricidad renovable sea la opción obvia y asequible para los consumidores.

Otro reto clave estaría relacionado con los riesgos que lleva ahora mismo asociada la inversión. El sector necesita una fuente estable de subastas de Contratos bilaterales por Diferencias [a stable pipeline of two sided Contract for Difference auctions]. Los contratos por diferencias reducen el coste del capital, le dan visibilidad a largo plazo a los ingresos y ofrecen valor a los gobiernos. Sin ellos, es más duro para las compañías planificar e invertir con confianza.

Finalmente, Europa debe apoyar y reforzar su cadena eólica de suministro. Una base industrial fuerte es esencial para la autonomía estratégica, la competitividad y el crecimiento económico. Esto incluye asegurar una competencia leal entre proveedores europeos y no europeos.

El Pacto por la Inversión en los Mares del Norte [Investment Pact for the North Seas] persigue objetivos muy ambiciosos. ¿Son alcanzables?
Con el Pacto por la Inversión, Europa está trazando un plan de expansión masiva de la energía eólica marina (300 gigavatios de aquí a 2050) en los Mares del Norte. Pero, por primera vez, esta declaración multilateral va más allá de los objetivos, y define las medidas específicas que se requieren para alcanzar los objetivos de competitividad y seguridad energética de Europa. El Pacto por la Inversión incluye compromisos de tres partes: los gobiernos se comprometen a instalar 15 gigavatios de eólica marina al año entre los años 2031 y 2040 y a neutralizar los riesgos de inversión en eólica marina.

La industria, a cambio, se compromete a reducir sus costes hasta un 30% en el horizonte 2040, en comparación con los costes de 2025, a crear 91.000 empleos, a generar un billón de euros en actividad económica y a invertir 9.500 millones de euros en la cadena de valor.

Y, por fin, los operadores de sistemas de transporte se comprometen a identificar 20 gigavatios de proyectos de cooperación rentables [cost-effective] en los mares del Norte de aquí a 2027 para su desarrollo en la década de los 30.

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, está siendo muy beligerante con la eólica marina en los Estados Unidos, lo cual es una muy mala noticia para ese sector allí. Hay sin embargo en Europa algunas voces que han venido a señalar que ello puede suponer una oportunidad para la eólica marina en Europa. ¿Cómo ve el asunto WindEurope?
Hemos oído lo que el presidente Trump ha venido a decir a Davos acerca de la eólica, y solo unos días después hemos visto la respuesta europea en la Cumbre del Mar del Norte de Hamburgo [North Sea Summit], donde los líderes europeos se han manifestado unidos y han dejado claro que la energía limpia es una prioridad estratégica para Europa.

El viento es una fuente autóctona de energía, competitiva y una de las herramientas más eficaces que tenemos para reducir nuestra dependencia de las importaciones de combustibles fósiles. Europa gasta aún cientos de miles de millones de euros al año en importaciones de gas. Si queremos ser realmente independientes, necesitamos reemplazar esa energía con nuestra propia energía, limpia y fiable.

Pero, para que eso suceda, nuestra propia casa debe estar en orden. Para la energía eólica esto significa normas claras, subastas predecibles, tramitaciones ágiles [fast permitting] y una planificación de red robusta. Y esto también significa reforzar la confianza en nuestras instituciones democráticas. El ascenso de las narrativas de la extrema derecha, el populismo y la desinformación no son tendencia solo en América. Lo estamos viendo también en Europa. La protección de la resiliencia democrática debe ir de la mano de la construcción de la independencia energética.

Bélgica es un líder global en energía eólica marina. ¿Es usted una de las responsables de ese éxito?
Cuando me convertí en ministra de Energía de Bélgica ya había una larga tradición eólica marina en el país. El proyecto político de construcción offshore en Bélgica había sido conducido por determinados pioneros que abrieron caminos nuevos: pioneros de la industria, bancos dispuestos a prestar dinero… y muchos agentes más. Es un gran ejemplo de visión política, mentalidad emprendedora y actitud proactiva [can do -attitude]. Es sobre esos pilares desde donde yo construyo, añadiendo una fuerte componente de colaboración transfronteriza en lo que se refiere a las redes marinas de todo el mar del Norte.

¿Puede ser la energía eólica marina la nueva energía nuclear? Lo digo por su elevado factor de capacidad, característica que entiendo es muy deseada en cualquier red, y más aún, si cabe, en cualquiera en la que la presencia de renovables sea masiva.
Los nuevos parques eólicos terrestres presentan actualmente factores de capacidad del 30-45%. Estamos hablando de factores de capacidad significativamente más elevados que los que presentan otras fuentes variables de electricidad renovable. Y los nuevos parques eólicos marinos giran en torno al 50%. Podemos construir un sistema eléctrico estable en torno al viento. Alemania, España, Suecia, Dinamarca, el Reino Unido, Irlanda, Portugal y Lituania, todas esas naciones producen más de la cuarta parte de su electricidad con viento. Y, en un estudio publicado el año pasado, hemos mostrado que el viento y la energía solar son las fuentes de electricidad más baratas, incluso teniendo en cuenta los costes de las redes y del sistema. La eólica es escalable, más rápida de instalar que la mayoría de las otras fuentes de energía, y sus costes son predecibles. Las industrias electrointensivas –químicas, acero, aluminio, tecnologías de la información y las comunicaciones, farmacéuticas, alimentación/bebidas– quieren más electricidad eólica y están firmando más y más contratos bilaterales de compraventa de electricidad de largo plazo [Power Purchase Agreements, PPAs].

WindEurope ha elegido Madrid como sede de su Evento Anual 2026. ¿Por qué?
España está en lo más alto del ranking eólico, con más de 31 gigavatios de potencia instalada y más de 37.000 personas empleadas en el sector. La eólica ya cubre una cuarta parte de la demanda eléctrica del país, lo que la convierte en la principal fuente de electricidad de la nación. La energía eólica ya es algo inherente a España. Ese es el por qué. Elegimos Madrid porque España es un lugar natural para acoger un evento como el WindEurope Annual Event 2026.

¿Cuándo tendrá España su primer parque eólico marino?
España ya ha dado sus primeros pasos hacia el lanzamiento de la eólica marina. Lo ha hecho mediante una consulta pública sobre el que habrá de ser su primer sistema de subastas [primera subasta eólica marina]. Esperamos que el Gobierno lance su primera licitación este mismo año. Esta es una gran oportunidad económica para España. Solo el primer gigavatio eólico marino podría impulsar la creación de hasta 4.000 puestos de trabajo en el país.

¿Qué balance hace WindEurope de 2025?
La industria eólica está dando pasos en dirección a fortalecer la competitividad industrial de Europa y la seguridad energética. Europa ha instalado este año pasado diecinueve gigavatios de nueva potencia eólica y ha invertido 45.000 millones de euros adicionales en proyectos eólicos que serán ejecutados en los próximos seis años. Estamos hablando de registros robustos si tenemos en cuenta las incertidumbres geopolíticas [la entrevista fue realizada antes del ataque de Israel y Estados Unidos a Irán]. Sin embargo, las nuevas consideraciones políticas para la reforma del diseño del mercado eléctrico de la Unión y para la renegociación del Sistema de Comercio de Emisiones de la UE amenazan con socavar los progresos hechos en 2025.

Bien, y, en ese marco, ¿cuáles son los objetivos 2026 que se ha fijado la asociación?
En 2026, WindEurope está trabajando para acelerar la instalación de potencia y para lograr que desarrollar los proyectos sea cada vez más fácil y más barato. Vamos a enfocarnos en reforzar el argumentario comercial a favor de la energía eólica, y en la construcción de las redes eléctricas que necesitamos, en transitar en pos de la electrificación, impulsar la seguridad energética y en contrarrestar la desinformación relacionada con la energía eólica. Además, estamos pidiéndole a los gobiernos que convoquen mejores subastas, simplifiquen las tramitaciones, apoyen la repotenciación y se aseguren de que el mercado de la electricidad de Europa ofrece la necesaria confianza a los inversores.

*PPA. Power Purchase Agreement. Contrato bilateral de compraventa de electricidad de largo plazo y con precio determinado

 Este contenido ha sido originalmente publicado en la edición de papel (ER249) de Energías Renovables, edición que puedes descargar gratuitamente aquí en formato PDF 

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