La orden, emitida el pasado 22 de agosto por la Oficina de Gestión de Energía Oceánica (BOEM), obliga a la sociedad conjunta de Ørsted y Skyborn Renewables (GIP) a detener todas las actividades en la plataforma continental exterior. Se trata de una decisión alineada con la visión de dicho organismo, dependiente del Departamento del Interior de Estados Unidos, cuyo secretario del Interior, Doug Burgum, firmó a principios de mes una orden para "gestionar de forma más eficiente los recursos energéticos de nuestro país".
Todo ello con el pretexto de fomentar "proyectos que optimicen la generación de energía y minimicen su impacto ambiental". Reproducimos a continuación las palabras del secretario de Interior sobre el particular:
Doug Burgum, secretario del Interior de EEUU: "Los proyectos energéticos masivos y poco fiables, como la eólica y la solar, representan un uso ineficiente de tierras federales en comparación con otras fuentes de energía con una huella mucho menor, como la nuclear, el gas y el carbón".
Más allá de semejante afirmación, lo cierto es que el parque Revolution Wind, que ya tenía instaladas las cimentaciones y hasta 45 de las 65 máquinas previstas, había sido diseñado para suministrar electricidad renovable -y por tanto limpia- a más de 350.000 hogares, con 400 MW para Rhode Island y otros 304 MW a Connecticut.
La medida ha generado rechazo en el sector renovable estadounidense. La American Clean Power Association (ACP) ha calificado la decisión como una “promesa rota” hacia comunidades, trabajadores y consumidores, y su director ejecutivo, Jason Grumet, advirtió de que la cancelación de este parque "envía una señal negativa a los inversores internacionales sobre la fiabilidad de Estados Unidos como destino para proyectos energéticos a largo plazo".
Orsted, por su parte, ha confirmado que acatará la suspensión y aplicará protocolos de seguridad, aunque también estudia vías legales y regulatorias para revertir la situación. La compañía danesa advirtió además que el parón podría afectar a su reciente plan de ampliación de capital.
La cruzada de Trump contra la eólica marina
El golpe no ha tardado en trasladarse a los mercados: las acciones de la firma se desplomaron este lunes hasta un 19% en la Bolsa de Copenhague, tocando mínimos históricos. Es el segundo revés en pocas semanas, después de que el 11 de agosto Trump rechazara el proyecto Sunrise Wind, lo que ya había forzado a la compañía a anunciar una ampliación de capital por 60.000 millones de coronas danesas. La decisión provocó una caída del 29% en un solo día en el valor bursátil de Orsted.
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