Según explican en un comunicado, la propuesta llega tras las declaraciones de la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen, que ha avanzado la intención del Ejecutivo de celebrar esta primera convocatoriaeste mismo año. La asociación considera que este proceso será determinante para definir el modelo de despliegue de la eólica marina en el país hasta 2035.
Desde APPA Marina defienden que, lejos de limitarse a adjudicar potencia, la subasta debe sentar las bases de un marco estable que garantice proyectos viables, impacto industrial tangible y un pipeline de desarrollo sólido a medio y largo plazo.
Diversificar el desarrollo territorial
Uno de los puntos clave de la propuesta de APPA es evitar concentrar la subasta en una única región, ya que la asociación apuesta por seleccionar al menos tres zonas de alto potencial (ZAPER), identificadas en los Planes de Ordenación del Espacio Marítimo, con el objetivo de activar simultáneamente distintos polos industriales.
Aunque no descarta un calendario específico para Canarias, APPA Marina insiste en que el despliegue debe ser equilibrado territorialmente. Para ello, propone proyectos de tamaño medio -entre 200 y 300 megavatios- que permitan fomentar la competencia, facilitar el aprendizaje tecnológico y garantizar un crecimiento ordenado del sector.
Criterios viables
La organización también reclama que los criterios de adjudicación prioricen la capacidad industrial, la solvencia financiera y la ejecución efectiva de los proyectos, ya que a su parecer es fundamental evitar que la subasta derive en adjudicaciones que no lleguen a materializarse.
Esto implicaría seleccionar zonas con infraestructura portuaria adecuada, acceso a redes de evacuación y un entorno administrativo ágil. Además, advierte del riesgo de depender de consorcios empresariales sin suficiente solidez en una tecnología que exige inversiones elevadas y coordinación industrial compleja.
Impulso a la cadena de valor nacional
El presidente de la asociación, Pedro Mayorga, ha subrayado que la eólica marina debe entenderse como un vector industrial, más allá de la generación energética porque "la eólica marina no es solo energía: es industria, empleo cualificado y liderazgo tecnológico". En este sentido, APPA Marina propone incluir proyectos demostrativos que permitan acelerar el desarrollo tecnológico, validar soluciones en condiciones reales y posicionar a España antes del despliegue comercial a gran escala.
Evitar duplicidades regulatorias
Otro de los aspectos destacados es la necesidad de simplificar el marco regulatorio. Para ello, la asociación considera innecesario introducir nuevas cargas ambientales en la fase de subasta, dado que los Planes de Ordenación del Espacio Marítimo ya incorporan una evaluación estratégica.
Además, recuerdan que cada proyecto deberá someterse posteriormente a su propia Evaluación de Impacto Ambiental, un proceso que puede prolongarse hasta dos años. Por lo tanto, duplicar estos análisis en la fase competitiva, advierten, podría generar retrasos e inseguridad jurídica.
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